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	<title>Comentarios en: Sin fumata blanca</title>
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	<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 14:38:01 +0000</pubDate>
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		<title>Por: alain</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-372</link>
		<dc:creator>alain</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Dec 2009 12:24:13 +0000</pubDate>
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		<description>Eskerrik asko a todos lo que habeis dejado un comentario en este articulo, aunque sinceramente creo que algunos de ellos se escapan del tema al que hace referencia el post. 

Ayer tube la oportunidad en EITB, quien lo hubiese pensado, 3 curas y una laica cristiana hablando en un debate en una televisión publica comandada por el PSOE, quien evito simbolos eclesiasticos en su nombramiento.

Quedo bastante claro el meollo del asunto, el nombramiento de Munilla, desautoriza la pastoral llevada a cabo por los cristianos de Guipuzkoa, pero como un solo Obispo no sera capaz de hacer por el solo, pues esperemos pacientes a ver que cambios se producen.

A la señora que participo en el debate, y de la cual no recuerdo el nombre, pero curiosamente si al sector al que pertenecia, catolicismo y propaganda, que de algo nos sonara al resto... pero bueno como de eso ha pasado mucho tiempo, no metamos el dedo en la yaga, no vaya a ser que siga sangrando la herida. pues bueno resulta que critico que los curas hicieran publica su postura critica ante el nombramiento del nuevo Obispo, y curiosamente lo hace en un programa de EITB.

No me voy a dedicar a contestar los comentarios que han ido llegando a este post, más que nada porque no tengo tiempo para poder leerlos y porque muchos de ellos sinceramente me parecen un toston, espero que ello no sea motivo para que dejeis de aportar vuestras ideas, aunque si espero que vaya en relación con el articulo que se escriba.

En cuanto al partido de futbol, solo aportar que quien fundo el equipo Celtic fue un cura Irlandes, catolico. De ahi sus colores. Espero que no sea motivo para cambiar la opinión respecto al celtic.

Por cierto, nmpdediv:

¿ A munilla lo elegiste tu o lo elegi yo ?
La busqueda de la verdad puede ser interesante, pero para hacer algo con ella, ¿no? Si no de que nos puede servir. De todas formas te lo agradezco, aunque como ves soy mas de acíón. No creo que haga falta que te recuerde el metodo ARA, como ves el mismo metodo aporta el doble de acción que de reflexión, supongo que por alguna razón sera.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Eskerrik asko a todos lo que habeis dejado un comentario en este articulo, aunque sinceramente creo que algunos de ellos se escapan del tema al que hace referencia el post. </p>
<p>Ayer tube la oportunidad en EITB, quien lo hubiese pensado, 3 curas y una laica cristiana hablando en un debate en una televisión publica comandada por el PSOE, quien evito simbolos eclesiasticos en su nombramiento.</p>
<p>Quedo bastante claro el meollo del asunto, el nombramiento de Munilla, desautoriza la pastoral llevada a cabo por los cristianos de Guipuzkoa, pero como un solo Obispo no sera capaz de hacer por el solo, pues esperemos pacientes a ver que cambios se producen.</p>
<p>A la señora que participo en el debate, y de la cual no recuerdo el nombre, pero curiosamente si al sector al que pertenecia, catolicismo y propaganda, que de algo nos sonara al resto&#8230; pero bueno como de eso ha pasado mucho tiempo, no metamos el dedo en la yaga, no vaya a ser que siga sangrando la herida. pues bueno resulta que critico que los curas hicieran publica su postura critica ante el nombramiento del nuevo Obispo, y curiosamente lo hace en un programa de EITB.</p>
<p>No me voy a dedicar a contestar los comentarios que han ido llegando a este post, más que nada porque no tengo tiempo para poder leerlos y porque muchos de ellos sinceramente me parecen un toston, espero que ello no sea motivo para que dejeis de aportar vuestras ideas, aunque si espero que vaya en relación con el articulo que se escriba.</p>
<p>En cuanto al partido de futbol, solo aportar que quien fundo el equipo Celtic fue un cura Irlandes, catolico. De ahi sus colores. Espero que no sea motivo para cambiar la opinión respecto al celtic.</p>
<p>Por cierto, nmpdediv:</p>
<p>¿ A munilla lo elegiste tu o lo elegi yo ?<br />
La busqueda de la verdad puede ser interesante, pero para hacer algo con ella, ¿no? Si no de que nos puede servir. De todas formas te lo agradezco, aunque como ves soy mas de acíón. No creo que haga falta que te recuerde el metodo ARA, como ves el mismo metodo aporta el doble de acción que de reflexión, supongo que por alguna razón sera.</p>
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		<title>Por: “Euzkadi ala Jaungoikoa?”</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-371</link>
		<dc:creator>“Euzkadi ala Jaungoikoa?”</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 20:02:22 +0000</pubDate>
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		<description>“Euzkadi ala Jaungoikoa?” Euskal Herria en la encrucijada religiosa. Algunas consideraciones analíticas sobre el “trasvase religioso” en el País Vasco - Navarro
La vida religiosa, la religiosidad, y las religiones son mutables y polimórficas, sufren cambios a lo largo de la historia: cambios que van acompañados de otra serie de transformaciones a un nivel más global, los que se corresponden con lo que genéricamente se llama la política, la economía, etc. En las líneas que siguen se pretende captar un momento de cambio en las formas religiosas de un grupo concreto (el movimiento nacionalista vasco) durante los años 20 del siglo XX. Para ello se ha utilizado un medio moderno: un periódico vasco – argentino de cuño nacionalista, dirigido a la colectividad de ese signo político residente en Argentina, pero muchos de cuyos colaboradores residían en el País Vasco peninsular. Lo que a continuación se expone no pasa de ser más que una mera hipótesis, pero que puede animar a otros a seguir una línea de investigación concreta y que, al que suscribe, le parece pertinente además de necesaria. En lo que sigue veremos qué imagen del vasco se quería presentar, por qué razones, y cómo surgen nuevos tipos de devociones, de formas religiosas, en definitiva.
1.“Euzkotarrak eta Jaungoikoa” [1]. La religión y la religiosidad cristianas como elementos constituyentes de la personalidad del “buen vasco”.
En primer lugar, hay que matizar la forma en la que aquí se entiende la “religión”, término tan amplio como ambiguo. En el caso que nos ocupa ahora, en este primer acercamiento, entendemos la religión como un conjunto de creencias que remiten a la sumisión del cosmos a una fuerza sobrenatural que trascienden al sujeto, con una doctrina determinada y dotado de una estructura administrativa concreta. Los individuos o la colectividad pasiva en cuestión tienen una serie de obligaciones inherentes a su adscripción religiosa, y ésta a su vez les caracteriza, les une o les separa como comunidad más o menos homogénea: por lo tanto, se puede considerar como un elemento cohesionador. Si hablamos del País Vasco, tendremos que referirnos inevitablemente al cristianismo en su vertiente romana, católica [2]. 
Nación Vasca, órgano de difusión informativa y propagandística vasco – argentina ligada al PNV aberriano pero que no escatimaba en guiños a Comunión Nacionalista Vasca, presentaba al vasco ideal como un individuo perteneciente a una colectividad nacional con unos caracteres marcadamente cristianos. La religión, que podríamos calificar de ultramontana, se erigía así en una de las principales señas de identidad del vasco. Es más: el catolicismo y la serie de ritos, obligaciones e imperativos morales ligados a su doctrina eran inherentes al alma vasca. El binomio “euzkotar – kristau” [3] es la asociación por excelencia [4], en sintonía con el lema JEL (“Jaungoikoa eta Lagi Zarra”[5]) del movimiento nacionalista vasco. El pueblo vasco es, ni más ni menos, y en esencia, “religioso por excelencia” [6], siendo ésta una de las mayores virtudes del mismo.

“El vasco sabe hacer de la honradez un culto, y de la dignidad moral, un escudo inviolable y sagrado. Saben amar a Dios y a los hombres, respetar la Ley y vivir honradamente” [7]

Haber nacido euzkotar era asimismo una gracia que sólo la providencia divina podía conceder a un hijo suyo. En esta línea, un colaborador que firmaba como “Arandi” escribía dirigiéndose a la “juventud más bella del mundo”:

“Jainkoak euzkotarrak egiñ zaituzte; gurasoen bidez odol garbi garbiya, egundaño ez den kutsatu naparr odola euzko odola eman dizue ta zeuen beñetan, biotz gazte oriyetan odol gorri gorridunak bezala, agertu bear dituzue zeuen burubak”[8]

Una gracia divina, un privilegio, por el que había que dar gracias a Dios, una suerte de la que no podía disfrutar cualquier mortal. Por eso, Gardoki, desde Vitoria, aseguraba dar “gracias a Jaungoikoa por haberme concedido la dicha de vivir en el regazo de mi amada Euzkadi”[9].

No obstante, hay que tener en cuenta que estamos trabajando con un periódico, con una fuente hemerográfica ligada a un partido político con un ideario determinado. Es además, un periódico que se reparte entre los vascos de Argentina, y muy especialmente entre los vascos de Buenos Aires. Y no todos éstos eran nacionalistas. De hecho, el centro en el que se gestó el asociacionismo vasco en Argentina, el Laurak – Bat de Buenos Aires[10], era por aquel entonces escenario de luchas ideológicas y dialécticas entre vascos nacionalistas y vascos “españolistas”, carlistas o de otro corte ideológico [11]. El nacionalismo tenía que afirmarse y reafirmarse continuamente en su catolicismo ultramontano para contrarrestar la influencia que entre los vascos residentes en Buenos Aires podían ejercer los tradicionalistas carlistas, también de una ideología con acentuados tintes religiosos.

Así, no todos los vascos eran depositarios de toda la serie de “virtudes” que anteriormente se han citado como inherentes de la personalidad vasca. Sólo unos pocos elegidos, los que cumplían con sus deberes patrióticos y sus obligaciones religiosas a una vez, podían gozar de tales características que Nación Vasca, a través de sus colaboradores – tanto residentes en el País Vasco como en Argentina – atribuía a la personalidad vasca. Nos encontramos así con una caracterización del vasco como sujeto profundamente religioso condicionada por una serie de luchas ideológicas por la captación de simpatizantes como telón de fondo.

A este background dialéctico se suman otra serie de factores más propios de la ideología nacionalista en su vertiente más puramente aranista. En este contexto se inscriben el énfasis en el carácter eminentemente religioso de la personalidad del vasco nativo y abertzale – que, repetimos, no falla en sus obligaciones patrióticas ni en las religiosas - y un antimaketismo descafeinado. La invasión de los extraños al país (los maketos) y de su forma de vida y costumbres, amenazaría así el secular cristianismo de los vascos:

“¿Cuándo los vascos olvidaron el santo nombre de Dios? Ahora han aprendido la lengua de los extraños y con ella ensucian el nombre sacrosanto. Han abandonado las costumbres honradas y han acogido las exóticas. El vicio y la corrupción son generales. ¡Buen Señor de lo alto: compadece a los que de ti se han olvidado!”[12]

Qué mejor remedio para evitar esta decadencia espiritual, de la que sólo los extraños al país eran culpables – cabe recordar que en la sociedad tradicional vasca, arraigó entre el campesinado la creencia de que la modernización traería consigo la descristianización[13]: y que, en el caso que nos ocupa, la inmigración es consustancial y concomitante a la modernización y el progreso tecnológico-, que el vascuence, perfecto preservativo contra el declive espiritual al que el pueblo vasco ( entendido éste en clave nacionalista ) estaba abocado. En el marco de la reivindicación de sacerdotes vascoparlantes para las zonas de habla vascongada – una de las principales del movimiento nacionalista durante la dictadura primorriverista[14] – se denunciaba que desde los púlpitos “se estaba fomentando la españolización de un pueblo que no es hispano más que por la fuerza del dominador, destruyendo su milenario idioma que es la más elevada valla que ha podido mantenerse contra la descristianización de Euzkadi, donde si seguimos al paso que va la infiltración exótica, dentro de muy poco habrá necesidad que desde Roma se envíen verdaderos embajadores de Dios” para cristianizar lo descristianizado[15]. El euskera, seña de identidad por excelencia del país y del pueblo vasco, otorgada a éste por la divinidad, aparece de esta forma asociada a lo que en último término se viene observando en este ensayo: la religiosidad cristiana del vasco modélico que el nacionalismo proyectaba mediante uno de sus órganos de difusión. Más esclarecedor es, si cabe, e incluso más apropiado para los objetivos que aquí se persiguen, el siguiente extracto de un artículo publicado con motivo de la celebración del día de San Ignacio, patrón de Vizcaya y de Guipúzcoa:

“Euzkotarr goguaren antzikur edo izpillua Euzkerea dan ezkero, atzerritarr goguaren antzikurra errderea da. Atzerritarren gogua loya izanda Eta errdera orregaz batera sartuko iaku guri loikerijaz batera geure goguaren eriotza, ta erijotzagaz batera Jaungoikuagandik alde egitia” [16]

Después de habernos deslizado por los derroteros de la exposición descriptiva, cabe hacer una breve incursión por los vericuetos, mucho más resbaladizos, de las consideraciones analíticas, a fin de entender lo arriba expuesto en términos históricos.

¿Qué es lo que realmente nos revela esta imagen proyectada a través de un órgano de prensa nacionalista vasco – argentino? ¿Cuáles son, si es que los hay, los objetivos de esta estereotipación del vasco ideal, encarnado, como no podía ser de otra manera, en el patriota comprometido que cumple con sus obligaciones como tal?

El cuño católico del nacionalismo vasco es una realidad innegable [17], pero hay que tener en cuenta que todo hecho religioso, sea cual sea el medio por el cual se exprese, tiene que enmarcarse en un conjunto más amplio de fenómenos sociales, económicos y políticos para que su comprensión sea correcta, o, por lo menos, aproximada a la realidad de los hechos[18]. Pese a que muchos de los colaboradores que escribían en Nación Vasca residían en Vascongadas o Navarra, no hay que olvidar que el escenario en el que se desarrolla la labor propagandística y difusora de este periódico es principalmente Buenos Aires. Ya se ha señalado que en los años veinte los vascos residentes en Argentina tenían sensibilidades políticas diferentes, y que, concretamente en Buenos Aires, la pugna por el control del Laurak Bat entre nacionalistas y carlistas o “españolistas” fue la forma en que éstas se manifestaron de forma más notable. El movimiento nacionalista no sería hegemónico en Argentina hasta la etapa posterior a la Guerra Civil y la llegada del exilio [19], y esta preponderancia de su ideario entre los sectores emigrantes vascos residentes en Argentina fue frágil durante mucho tiempo. La población vasca, o de origen vasco, eminentemente católica, era una presa de gran valor para Acción Nacionalista Vasca de la Argentina[20].

Y, ¿cuál es, por tanto, la imagen que se quiere transmitir del país y el pueblo vasco? Jaungoikoa protege a Euzkadi, es su creador, y todo buen vasco es católico, porque, de hecho, una de las características de este pueblo es lo arraigado de su sentimiento religioso. El euskaldun, el que posee y habla el euskera, está protegido de la descristianización y de la decadencia religiosa que se avecina con la llegada de elementos extraños al País, ocurrida como consecuencia de su industrialización y la llegada de inmigrantes. Pero todo buen vasco debe compaginar su catolicismo y su sumisión a la Iglesia católica romana con sus obligaciones como patriota, y si no es así, no será, por decirlo de alguna manera, un vasco “entero”. Estará traicionando a su patria, y, tangencialmente, a su Creador, a Jaungoikoa. En un artículo publicado con el significativo título de “Nortzuk dira Sabin´dar onak?” (“¿Quiénes son los buenos sabinianos?”), se insiste en la relación entre la fidelidad al credo nacionalista y la creencia en las enseñanzas de la Iglesia:

“Nai dozu jakin, irakurlia, nortzuk direan Sabin´dar onak? - Jainko legia zuzen gorderik Euzkadi egiz maite dabenak” [21]




2. Religiosidad católica popular e imaginería bucólica: el “detritus” de la imagen romántica de la sociedad tradicional vasca

Los historiadores que iniciaron la subdisciplina genéricamente denominada “mentalidades” no consiguieron llegar a un consenso mínimo sobre lo que realmente podía implicar la utilización de términos como religión o religiosidad, debido a su contenido semántico y su confusionismo conceptual[22]. Aquí, siguiendo a Simmel, y para diferenciar lo que ahora se va a tratar de lo que ya ha sido tratado, se entiende como religión “un estado de disponibilidad hacia el misterio” – y añadiríamos, la sumisión más o menos tácita a los dictados de una doctrina y al entramado burocrático / administrativo de una institución – y, como religiosidad, “un fenómeno cultural, que no se confunde con sus instituciones, por ejemplo, las iglesias” [23]. Lo que se pretende es exponer cómo el conjunto de ritos, costumbres y celebraciones asociados al catolicismo servían para cohesionar a la comunidad vasca, y más concretamente, nacionalista, dotándola de un trasfondo bucólico decadente que se materializaba en una imagen idealizada del pueblo y el país vasco que a su vez se pretendía proyectar a través de un medio de comunicación. El movimiento nacionalista tuvo en sus comienzos un carácter interclasista, y nada mejor que la religiosidad como muestra de ello. En efecto, la religiosidad popular, “es plural y sirve de elemento identificador para diversos estamentos sociales”[24].

La religiosidad católica del vasco que más arriba se ha tratado de describir se manifiesta en actos, litúrgicos o festivos, que se presentan con un trasfondo idealizado, a modo de una perdida Arcadia feliz. Así, en el País Vasco, el día de San Juan,

“Por la mañanita, las niñas han ido a recoger flores de San Juan que en los pétalos lleven aún el rocío de la noche, flores cuyas hojas parecen frágiles bandejitas llenas de perlas frágiles. A la media mañana, de todas las casas llegan a la iglesia mujeres con brazadas de margaritas y de rosas, de espigas de trigo, de juncos y espadañas, de claveles y cerezas, que llenarán de aroma el templo, y luego adornarán las puertas de las casas o se guardarán en los armarios familiares que la madre custodia; entre las sábanas bien planchadas, junto al libro de misa, la mantilla y el rosario” [25]

Es la imagen de una edad de oro (evidentemente inexistente, ahistórica) perdida. El resquebrajamiento de la sociedad tradicional sigue haciendo mella en el ideario nacionalista y se intenta proyectar la “sociedad foral” con tintes idealistas, como si de un mundo puro e inocente se tratara, casi paradisíaco. Flores, mujeres mojigatas, religiosidad católica,… un mundo utópico, aunque evidentemente fuera de lo posible en una sociedad que ya se había iniciado por la senda de la industrialización.

El día de San Miguel, en el que “todos los pueblos vascos invocan a su Patrono para que los proteja desde la cumbre del Aralar, y en su cumbre alta recibe insistentemente la plegaria fervorosa de multitud de peregrinos. Pero la devoción no queda cumplida (…) La efigie áurea, rutilante al sol, entra en los pueblos vascos, entre alegres cánticos de la muchedumbre, y el repique de las viejas campanas. En el límite del pueblo, el Arcángel y la cruz de la parroquia se besan. Luego, en la iglesia, lo adora el pueblo; a la mañana siguiente, bendice los campos y visita a los enfermos” [26]

Por supuesto, el caserío no podía faltar en este repertorio ilusorio y fantasioso:

“…contemplemos al vasco, de pie junto a la puerta del caserío, dispuesto a cambiar los aperos de labranza por armas de combate, y a luchar como un héroe por mantener la felicidad de su patria idolatrada. (…) admiremos a aquellos bravos cuando después de la victoria, tornaban nuevamente a las faenas, orladas sus sienes con el nimbo triunfador, y juntamente, con el canto de la victoria, entonaban un himno de alabanza a nuestro excelso Jaun – Goikoa…” [27]

Alegría, exaltación de la patria y religiosidad se confunden, o más bien, se funden en este texto, en el que se demuestra una vez más la perfecta imbricación entre el elemento religioso y el carácter del vasco ideal. En un relato de “Kirikiño”, se reproduce esta curiosa conversación que viene a confirmar todo sobre lo que venimos insistiendo. Resulta que con motivo de la celebración de la muerte de Sabino Arana una madre y su hijo salen del caserío para ir a escuchar misa. En una de estas, la madre le pregunta:

“Beti izango zara Jaungoitikoia? / - Bai ama, beti Jaungoikoa maiteko dot./ Beti izango zara euzkeldun ona? / Bai ama beti maiteko dodaz euzkerea eta euzkeldun gauza onak. / - Egizu orixe ene kutuna, ta Jaungoikoak maiteko zaitu; berak abinduta daukon lez gurasoak ondo arrtzen dauzanentzat, urte askotan biziko zara osasunaz eta bakiaz ta erijotza ostian beragana eroango zaitu betiko atsegiñera” [28]

Y aquí se encuentra, como de rebote, otro elemento que no podía faltar en el relicario de valores del nacionalismo, ni de la religiosidad cristiana: la familia, junto con la casa, célula básica de convivencia de la sociedad tradicional vasca, de ese supuesto o imaginado mundo que se pierde y al que se mira con añoranza.

Toda esta imaginería va aderezada de mitos propios que la literatura foralista fomentó [29] y que se conservaron intencionadamente con una funcionalidad clara, como por ejemplo, el monoteísmo primitivo y pronta cristianización de los vascos:

“La Iglesia ha encontrado tan conforme la grandeza de Dios, el nombre con que el pueblo vasco designaba, en su culto anterior al cristianismo, que sigue en la misma forma que en los tiempos paganos. “Jaun Goikoa” que quiere decir “Señor de lo Alto”, en el sentido de lo más grande que existe y Este es Dios. Cuando el Cristianismo fue anunciado por uno de los apóstoles fue inmediatamente recibido pues en la práctica hacían la vida familiar y patriarcal cristiana”[30]

No hace falta decir que pretender un mundo así suponía ya en los años veinte tener la batalla perdida de antemano, y los redactores de Nación Vasca debían ser conscientes de ello. Extrapolando lo que se ha dicho sobre la “invención del imaginario vasco” por parte de la burguesía moderada vasca en la segunda mitad del siglo XIX, “resulta evidente que lo que se finge como propio de unos ámbitos económicos, sociales y culturales, parece que poco tenía que ver con ellos: se había gestado fuera de sus límites, y sus funciones tenían objetivos muy lejanos a las aspiraciones de aquellos de quienes se decía eran sus sujetos”[31]. Es una imagen del País Vasco y de sus costumbres creada ad hoc, idílica, con una intencionalidad claramente política: glorificar la sociedad foral cuya restitución se fingía pretender. Pero que, obviamente era diametralmente opuesta al signo de los tiempos en los que estos artículos se habían concebido y escrito. Y es que, poco a poco, iban calando otro tipo de “manifestaciones religiosas”.

 

3. “La otra religión”. El nacionalismo vasco, una religión laica de salvación.

El inexorable decurso de la modernidad hizo que el tipo de religiosidad que más arriba se ha descrito y analizado dejase paso a otro tipo de devociones, si se quiere, más mundanas. Así, el movimiento nacionalista se iba erigiendo, poco a poco, en una “religión política activa” [32]. Ésta se caracteriza por preconizar “la movilización activista de sus militantes seguidores a fin de conseguir el poder político necesario para, desde éste, poder intervenir deliberada y programáticamente en la realidad social con el objetivo manifiesto y explícito de modificarla de acuerdo a un proyecto previamente consagrado por la tradición, supuestamente revelado por alguna iluminación o utópicamente diseñado por cálculo racional: es decir, con la intención de salvar la sociedad”, y por exigir a sus prosélitos “la acción incansable, resistencia heroica, entrega sacrificada, y esfuerzo sostenido, sin apenas esperanzas de recibir recompensas personales a cambio” [33].

Por supuesto, este nuevo tipo de devoción religiosa no suplanta a la anterior, sino que se superpone a ella, creando una doctrina sincrética entre el residuo de la religiosidad católica de la sociedad tradicional y la adscripción y la creencia en un ideal político de reciente aparición, dotado de un corpus ideológico y de un líder carismático[34]. Es una forma religiosa más acorde con la modernidad, y, en cierto modo, surgida a raíz de ésta. Sin embargo, las obligaciones que la obediencia a la misma conlleva no son menores:

“No basta con afirmar la sumisión a Euzkadi con un homenaje estéril de la inteligencia o con un vago sentimiento del corazón, no. Lo que mueve y domina y arrastra al hombre a amar a su patria no es un instinto pasivo, es energía que excluye toda inacción, es fuerza activa que subyuga todas las facultades y dirige todas las obras. No ama a Dios quien cree y defiende su existencia sin rendirle adoración. Y, de la misma manera, no ama a Euzkadi quien con impasible indiferencia es testigo de su ruina”[35]

Se puede observar, por un lado, la exigencia de un ideal ascético a favor de la patria y, por el otro, el solapamiento entre dos formas de religión que se entrecruzan y confluyen en varios aspectos. Respecto al primer punto, el del ascetismo a favor de la nueva causa, “Añibarro” escribía que “la patria es nuestra madre; la patria es una sola para cada uno de nosotros. Dios nos ha impuesto el amor a la Patria, exigiéndonos a veces el sacrificio de vida. Esa abnegación entra en el plan divino”[36]. Cabe sacrificarse hasta la muerte por este ideal con un evidente regusto salvífico y claros retazos de mesianismo. No en vano, los caseros que antes, como hemos visto, se dirigían en congregación a las romerías o a misa, ahora peregrinan a otros lugares:

“El viejo es venerable como un aitona; la mujer es serena, de grandes ojos rasgados, un poco vencida por la maternidad; el niño es hermoso, tiene la lozanía de una manzana joven y la fuerza de un roble aún en brote. Llegan los tres de un caserío lejano al que sombrea una encina de abolengo. Van a la tumba de Sabino. (…) ¿Quién os ha enseñado a vosotros, anónimos peregrinos, que en aquel humildísimo Campo – santo está la nueva luz?” [37]

En otro orden de cosas, y como nueva vuelta de tuerca, la nueva forma religiosa – el nacionalismo vasco-, al igual que la divinidad, transciende al sujeto, al individuo, aspecto muy ajustado, por otra parte, al carácter germanizante del nacionalismo vasco[38]:

“Una Causa como la nuestra, depositaria de una idea transcendental, pide constante acatamiento como verdad fundamental llamada a guiarnos y lograrnos con su luz, ventura pura acá abajo y eterna en el mundo de ultratumba Esa idea como centro de un sistema planetario, debe hacer girar en su torno, todas las modalidades de suerte que ninguna escape al vivificador espíritu nacionalista, que no es terrenal, porque su término está en Dios al que quiere ofrecer la Patria gozosa redimida y Purificada” [39]

¿Qué se viene observando en las líneas que anteceden? El surgimiento de una nueva forma de religión – política - con una religiosidad propia – una nueva forma de sociabilidad - que concuerda con ese conjunto más amplio de fenómenos sociales, culturales y políticos en el que se tiene que enmarcar todo hecho religioso. Pero es una religión paralela, basada en la de la sociedad tradicional y de la que toma el conjunto de gestos y ritos, con algunas variantes. El mundo está cambiando, y el hecho religioso no es ajeno a las transformaciones de la sociedad de los medios de comunicación de masas y de la tecnociencia. Sufre una metamorfosis, se funde con formas de devoción anteriores a las que se van incorporando nuevos elementos que, con el tiempo, irán prevaleciendo frente a los más antiguos.




A modo de breve epílogo disertativo

Se ha captado un flash más o menos sincrónico, de un momento de cambio socio - religioso, en el que, como se ha visto, nuevas formas de devoción y de religiosidad aparecían revestidas de otras más antiguas. Se siguen manteniendo las formas, y la doctrina católica se conserva con todo lo que eso supone, pero nuevos elementos entran a formar parte del mundo “religioso” o devocional de la comunidad nacionalista.

Puede que sea un tema cuyas consecuencias tengan un largo alcance, mayor del que a primera vista nos pueda parecer. ¿Por qué en el País Vasco actual, en las zonas en las que el nacionalismo ha tenido un mayor influjo, los gestos, las formas de la vida religiosa y de la religiosidad tradicional han perdido tanta fuerza comparándolos con los de otros lugares del ámbito peninsular? La asistencia a las liturgias, a los oficios dominicales, las vocaciones religiosas han declinado y han tocado fondo mucho antes que en otros lugares, en favor de otro tipo de manifestaciones igualmente “litúrgicas”. Cabría reflexionar, a la luz de lo anteriormente expuesto, sobre este particular y ahondar en esta problemática desde una perspectiva histórica.




Bibliografía

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Juaristi, Jon: El linaje de Aitor. La invención de la tradición vasca, Taurus, Madrid, 1987
Mandianes Castro, Manuel: “Caracterización de la religiosidad popular”, en C. Álvarez Santaló, Mª.J. Buxó, S. Rodríguez Becerra: La Religiosidad popular. I. Antropología e Historia, Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 44 -55
Mieza Mieg, Rafael Mª, ““Sobre la incorporación del Señorío de Vizcaya a la Corona de Castilla, origen y observancia de sus fueros” (1742) Unas pocas notas al hilo de un viejo papel”, en R. Mieza y J. Gracia Cárcamo (eds.): Haciendo Historia. Homenaje a María Angeles Larrea, Bilbao, 2000
Vovelle, Michelle: Ideologías y mentalidades, Ariel, Barcelona, 1985


[1] "Los vascos y Dios".

[2] Entre otros autores reputados – y este adjetivo calificativo no conlleva la asunción de los resultados de sus investigaciones o de sus presupuestos científicos a modo de un recetario catequístico- han puesto de relieve el sustrato eminentemente católico de la mentalidad popular vasca J. Aranzadi, Milenarismo Vasco. Etnia, Edad de Oro y nativismo, Taurus, Madrid, 1981, pp. 232 – 234, J. Caro Baroja, Los Vascos, Istmo, Madrid, 1971 y J. Mª. Barandiarán, Mitología Vasca, Txertoa, San Sebastián, 1979, p. 18

[3] "Vasco - cristiano".

[4] Sirva como ejemplo la columna que con motivo de las fiestas navideñas escribía un individuo bajo el seudónimo de “Zorrotz”: “Amaitu baino lehen gau oroigarria – Josu jayioko dana –izango degu urtero bezela, ta gure kristautasunetik eta gue euzkotasunetik datorkigun oitura ederra beteaz, esango degu elkarren artean itz gozo au: Gabon…” (“Antes de terminar tendremos una memorable noche – en la que naciera Jesucristo- como todos los años, y desde nuestro ser cristiano y vasco, cumpliendo con nuestra hermosa costumbre, diremos buenas noches…”) Nación Vasca, 25 de diciembre de 1924, p. 1

[5] "Dios y la Ley Vieja", es decir, los Fueros.

[6] Nación Vasca, 30 de junio de 1926, p. 6.

[7] Nación Vasca, 26 de enero de 1925, p. 5

[8] “Dios os ha hecho vascos; mediante vuestros progenitores, os ha dado una sangre que nunca ha sido mancillada, la sangre navarra, la sangre vasca, y tenéis que comportaros y mostraros como portadores de esa sangre”. Arandi, “Aupa Euzko gaztedia”, Nación Vasca, nº 21, 31 de agosto de 1925, Buenos Aires

[9] Nación Vasca, nº 22, 30 de Septiembre de 1925, p. 3.

[10] Vid. B. Cava Mesa, L. F. Contreras y F. J. Pérez, La sociedad Laurak Bat de Buenos Aires, Servicio Central de publicaciones de Gobierno Vasco, Vitoria – Gasteiz, 1992.

[11] O. Álvarez Gila, “ “Vascos y vascongados”: luchas ideológicas entre carlistas y nacionalistas en los centros vascos del Río de la Plata”, en Escobedo Mansilla, R. , Álvarez Gila, O. y De Zaballa Beascoechea (coords), A., Emigración y redes sociales de los vascos en América, UPV / EHU, Vitoria Gasteiz, 1996.

[12] Nación Vasca, 15 de enero de 1926, p. 3

[13] J. Aranzadi, Milenarismo Vasco. Edad de Oro, etnia y nativismo, Taurus, Madrid, 1982, pp. 288. Cfr. Julio Caro Baroja, Los Vascos, Istmo, Madrid, 1971

[14] S. De Pablo, L. Mees,J. A Rodríguez Ranz, El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco, t. 1, 1895 – 1936, Crítica, Barcelona, 1999

[15] Nación Vasca, 15 de septiembre de 1926, p. 4.

[16] “Así como la seña o el espejo del ser vasco es el euskera, el del extraño al país es el castellano. Siendo como es la personalidad del extranjero sucia, con el castellano también penetrará su inmundicia, y la muerte de nuestro ser, y con la muerte de nuestro espíritu, el alejamiento de Dios” Nación Vasca, 21 de julio de 1925, p. 2.

[17] Los artículos tercero y séptimo de los estatutos del primer Euskeldun Batzokija rezan: “Art 3º: Jaungoikoa. Bizkaya será católica apostólica romana en todas las manifestaciones de su vida interna y en sus relaciones con los demás pueblos” “Art. 7º Anteposición de Jaungoikoa a Lagizarra. Bizkaya se establecerá sobre una completa e incondicional subordinación de lo político a lo religioso, del Estado a la Iglesia.” Citado por S. De Pablo. L. Mees y J. A Rodríguez Ranz, El péndulo patriótico,… op cit. p. 33, nota 22. Si bien es cierto que entre la redacción de estos estatutos y la creación de Nación Vasca como instrumento de difusión del corpus ideológico nacionalista hay un gran lapso de tiempo en el que se operan muchos cambios a varios niveles, también hay que tener en cuenta que la fidelidad al ideario de Sabino y al lema JEL es una de las constantes en el movimiento nacionalista vasco hasta la llegada de la II República, aunque ya fuese, en muchas ocasiones, por pura inercia.

[18] Esta problemática es planteada de forma preclara por Ll. Duch, Antropología de la religión, Herder, Barcelona, 2001, pp. 41 - 42

[19] B. Cava Mesa, “El Asociacionismo vasco en Argentina. Política cultural”, en Escobedo Mansilla, R., Álvarez Gila, O. y De Zaballa Beascoechea A.,(coords), Emigración y redes sociales… op. cit, pp. 137 - 170

[20] Es preciso aclarar aquí que no se trata del ANV que surge en 1930, precisamente como una escisión “no confesional” del PNV, sino de la denominación que se ve obligada a adoptar la delegación en Buenos Aires del PNV por imperativo legal argentino, país cuya legislación prohíbe la presencia y actividad en su territorio de partidos políticos extranjeros.

[21] “¿Quieres saber, lector, quiénes son los buenos sabinianos? Los que cumpliendo la ley de Dios aman de verdad al País Vasco”. Nación Vasca, 31 de julio de 1924, p. 2

[22] Cfr. M Vovelle, Ideologías y mentalidades, Ariel, Barcelona, 1985, pp. 123 - 161.

[23] Citado por S. Giner, “La religión civil”, en R. Díaz Salazar, S. Giner y F. Velasco (eds.), Formas modernas de religión, Alianza, Madrid, 1996, pp. 129 – 172.

[24] M. Mandianes Castro, “Caracterización de la religiosidad popular”, en C. Álvarez Santaló, M. J. Buxó, y S. Rodríguez Becerra (coords.), La religiosidad popular. I. Antropología e Historia, Anthropos, Barcelona, 1989.

[25] Nación Vasca, 30 de marzo de 1925, p. 6

[26] Nación Vasca, 29 septiembre de 1924, p. 5

[27] Nación Vasca, 25 de octubre de 1925, p. 1

[28] “¿Siempre vas a ser fiel a Dios? / Sí, ama, siempre amaré a Dios/ ¿Siempre serás un buen vasco? Sí, siempre amaré el vascuence y las costumbres vascas/ Compórtate así, y Dios te amará; como el ha ordenado, el que acepte y trate con gusto a sus padres, vivirás muchos años con paz y salud y después de morir te llevará a la vida eterna” Ibídem, octubre – noviembre de 1927, p. 12

[29] Cfr. J. Juaristi, El linaje de Aitor. La invención de la tradición vasca, Taurus, Madrid, 1987.

[30] Nación Vasca, 26 de enero de 1925, p. 7. Véase también el artículo “El Lauburu”, en Ibídem, junio - julio de 1927, p. 3

[31] R. Mª. Mieza Mieg, “”Sobre la incorporación del Señorío de Vizcaya a la Corona de Castilla, origen y observancia de sus Fueros (1742)” Unas pocas notas al hilo de un viejo papel”, en R. Mieza y J. Gracia Cárcamo (eds.), Haciendo Historia. Homenaje a Mª Angeles Larrea, Bilbao, 2000

[32] E. Gil Calvo, “Religiones laicas de salvación”, en R. Díaz Salazar, S. Giner y F. Velasco (eds.), Formas modernas de religión, op cit, pp. 172 – 186.

[33] Ibídem, pp. 178 - 179

[34] Esto se puede observar claramente en la analogía entre la terminología cristiana y la aplicada al líder y a los propagadores de la doctrina nacionalista. Así, Sabino es frecuentemente tratado como el “Maestro” o “Mesías”, comparándolo al mismo Jesucristo, mientras que sus seguidores más acérrimos son tildados de apóstoles. Así, por ejemplo, se nos enseña a un Sabino Arana portador de una revelación: “cual otro Jesucristo fue predicando la buena nueva, hasta que cayó rendido por el peso de la Cruz del apostolado, después de haber cumplido la misión más hermosa,…” Nación Vasca, 23 de noviembre de 1924, p. 4. Véase también el artículo publicado con el título, altamente revelador de su contenido, “Pérdida del apóstol Eleizalde”, en Ibídem, 15 de marzo de 1924, p.5

[35] Nación Vasca, 30 de marzo de 1925, p. 2

[36] Nación Vasca, 15 de enero de 1926, p. 9

[37] Nación Vasca, 23 de noviembre de 1924

[38] Cfr. S. De Pablo, L. Mees,J. A Rodríguez Ranz, El péndulo patriótico… op. cit, pp 21 - 24

[39] Nación Vasca, 30 de marzo de 1925, p. 2</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>“Euzkadi ala Jaungoikoa?” Euskal Herria en la encrucijada religiosa. Algunas consideraciones analíticas sobre el “trasvase religioso” en el País Vasco - Navarro<br />
La vida religiosa, la religiosidad, y las religiones son mutables y polimórficas, sufren cambios a lo largo de la historia: cambios que van acompañados de otra serie de transformaciones a un nivel más global, los que se corresponden con lo que genéricamente se llama la política, la economía, etc. En las líneas que siguen se pretende captar un momento de cambio en las formas religiosas de un grupo concreto (el movimiento nacionalista vasco) durante los años 20 del siglo XX. Para ello se ha utilizado un medio moderno: un periódico vasco – argentino de cuño nacionalista, dirigido a la colectividad de ese signo político residente en Argentina, pero muchos de cuyos colaboradores residían en el País Vasco peninsular. Lo que a continuación se expone no pasa de ser más que una mera hipótesis, pero que puede animar a otros a seguir una línea de investigación concreta y que, al que suscribe, le parece pertinente además de necesaria. En lo que sigue veremos qué imagen del vasco se quería presentar, por qué razones, y cómo surgen nuevos tipos de devociones, de formas religiosas, en definitiva.<br />
1.“Euzkotarrak eta Jaungoikoa” [1]. La religión y la religiosidad cristianas como elementos constituyentes de la personalidad del “buen vasco”.<br />
En primer lugar, hay que matizar la forma en la que aquí se entiende la “religión”, término tan amplio como ambiguo. En el caso que nos ocupa ahora, en este primer acercamiento, entendemos la religión como un conjunto de creencias que remiten a la sumisión del cosmos a una fuerza sobrenatural que trascienden al sujeto, con una doctrina determinada y dotado de una estructura administrativa concreta. Los individuos o la colectividad pasiva en cuestión tienen una serie de obligaciones inherentes a su adscripción religiosa, y ésta a su vez les caracteriza, les une o les separa como comunidad más o menos homogénea: por lo tanto, se puede considerar como un elemento cohesionador. Si hablamos del País Vasco, tendremos que referirnos inevitablemente al cristianismo en su vertiente romana, católica [2].<br />
Nación Vasca, órgano de difusión informativa y propagandística vasco – argentina ligada al PNV aberriano pero que no escatimaba en guiños a Comunión Nacionalista Vasca, presentaba al vasco ideal como un individuo perteneciente a una colectividad nacional con unos caracteres marcadamente cristianos. La religión, que podríamos calificar de ultramontana, se erigía así en una de las principales señas de identidad del vasco. Es más: el catolicismo y la serie de ritos, obligaciones e imperativos morales ligados a su doctrina eran inherentes al alma vasca. El binomio “euzkotar – kristau” [3] es la asociación por excelencia [4], en sintonía con el lema JEL (“Jaungoikoa eta Lagi Zarra”[5]) del movimiento nacionalista vasco. El pueblo vasco es, ni más ni menos, y en esencia, “religioso por excelencia” [6], siendo ésta una de las mayores virtudes del mismo.</p>
<p>“El vasco sabe hacer de la honradez un culto, y de la dignidad moral, un escudo inviolable y sagrado. Saben amar a Dios y a los hombres, respetar la Ley y vivir honradamente” [7]</p>
<p>Haber nacido euzkotar era asimismo una gracia que sólo la providencia divina podía conceder a un hijo suyo. En esta línea, un colaborador que firmaba como “Arandi” escribía dirigiéndose a la “juventud más bella del mundo”:</p>
<p>“Jainkoak euzkotarrak egiñ zaituzte; gurasoen bidez odol garbi garbiya, egundaño ez den kutsatu naparr odola euzko odola eman dizue ta zeuen beñetan, biotz gazte oriyetan odol gorri gorridunak bezala, agertu bear dituzue zeuen burubak”[8]</p>
<p>Una gracia divina, un privilegio, por el que había que dar gracias a Dios, una suerte de la que no podía disfrutar cualquier mortal. Por eso, Gardoki, desde Vitoria, aseguraba dar “gracias a Jaungoikoa por haberme concedido la dicha de vivir en el regazo de mi amada Euzkadi”[9].</p>
<p>No obstante, hay que tener en cuenta que estamos trabajando con un periódico, con una fuente hemerográfica ligada a un partido político con un ideario determinado. Es además, un periódico que se reparte entre los vascos de Argentina, y muy especialmente entre los vascos de Buenos Aires. Y no todos éstos eran nacionalistas. De hecho, el centro en el que se gestó el asociacionismo vasco en Argentina, el Laurak – Bat de Buenos Aires[10], era por aquel entonces escenario de luchas ideológicas y dialécticas entre vascos nacionalistas y vascos “españolistas”, carlistas o de otro corte ideológico [11]. El nacionalismo tenía que afirmarse y reafirmarse continuamente en su catolicismo ultramontano para contrarrestar la influencia que entre los vascos residentes en Buenos Aires podían ejercer los tradicionalistas carlistas, también de una ideología con acentuados tintes religiosos.</p>
<p>Así, no todos los vascos eran depositarios de toda la serie de “virtudes” que anteriormente se han citado como inherentes de la personalidad vasca. Sólo unos pocos elegidos, los que cumplían con sus deberes patrióticos y sus obligaciones religiosas a una vez, podían gozar de tales características que Nación Vasca, a través de sus colaboradores – tanto residentes en el País Vasco como en Argentina – atribuía a la personalidad vasca. Nos encontramos así con una caracterización del vasco como sujeto profundamente religioso condicionada por una serie de luchas ideológicas por la captación de simpatizantes como telón de fondo.</p>
<p>A este background dialéctico se suman otra serie de factores más propios de la ideología nacionalista en su vertiente más puramente aranista. En este contexto se inscriben el énfasis en el carácter eminentemente religioso de la personalidad del vasco nativo y abertzale – que, repetimos, no falla en sus obligaciones patrióticas ni en las religiosas - y un antimaketismo descafeinado. La invasión de los extraños al país (los maketos) y de su forma de vida y costumbres, amenazaría así el secular cristianismo de los vascos:</p>
<p>“¿Cuándo los vascos olvidaron el santo nombre de Dios? Ahora han aprendido la lengua de los extraños y con ella ensucian el nombre sacrosanto. Han abandonado las costumbres honradas y han acogido las exóticas. El vicio y la corrupción son generales. ¡Buen Señor de lo alto: compadece a los que de ti se han olvidado!”[12]</p>
<p>Qué mejor remedio para evitar esta decadencia espiritual, de la que sólo los extraños al país eran culpables – cabe recordar que en la sociedad tradicional vasca, arraigó entre el campesinado la creencia de que la modernización traería consigo la descristianización[13]: y que, en el caso que nos ocupa, la inmigración es consustancial y concomitante a la modernización y el progreso tecnológico-, que el vascuence, perfecto preservativo contra el declive espiritual al que el pueblo vasco ( entendido éste en clave nacionalista ) estaba abocado. En el marco de la reivindicación de sacerdotes vascoparlantes para las zonas de habla vascongada – una de las principales del movimiento nacionalista durante la dictadura primorriverista[14] – se denunciaba que desde los púlpitos “se estaba fomentando la españolización de un pueblo que no es hispano más que por la fuerza del dominador, destruyendo su milenario idioma que es la más elevada valla que ha podido mantenerse contra la descristianización de Euzkadi, donde si seguimos al paso que va la infiltración exótica, dentro de muy poco habrá necesidad que desde Roma se envíen verdaderos embajadores de Dios” para cristianizar lo descristianizado[15]. El euskera, seña de identidad por excelencia del país y del pueblo vasco, otorgada a éste por la divinidad, aparece de esta forma asociada a lo que en último término se viene observando en este ensayo: la religiosidad cristiana del vasco modélico que el nacionalismo proyectaba mediante uno de sus órganos de difusión. Más esclarecedor es, si cabe, e incluso más apropiado para los objetivos que aquí se persiguen, el siguiente extracto de un artículo publicado con motivo de la celebración del día de San Ignacio, patrón de Vizcaya y de Guipúzcoa:</p>
<p>“Euzkotarr goguaren antzikur edo izpillua Euzkerea dan ezkero, atzerritarr goguaren antzikurra errderea da. Atzerritarren gogua loya izanda Eta errdera orregaz batera sartuko iaku guri loikerijaz batera geure goguaren eriotza, ta erijotzagaz batera Jaungoikuagandik alde egitia” [16]</p>
<p>Después de habernos deslizado por los derroteros de la exposición descriptiva, cabe hacer una breve incursión por los vericuetos, mucho más resbaladizos, de las consideraciones analíticas, a fin de entender lo arriba expuesto en términos históricos.</p>
<p>¿Qué es lo que realmente nos revela esta imagen proyectada a través de un órgano de prensa nacionalista vasco – argentino? ¿Cuáles son, si es que los hay, los objetivos de esta estereotipación del vasco ideal, encarnado, como no podía ser de otra manera, en el patriota comprometido que cumple con sus obligaciones como tal?</p>
<p>El cuño católico del nacionalismo vasco es una realidad innegable [17], pero hay que tener en cuenta que todo hecho religioso, sea cual sea el medio por el cual se exprese, tiene que enmarcarse en un conjunto más amplio de fenómenos sociales, económicos y políticos para que su comprensión sea correcta, o, por lo menos, aproximada a la realidad de los hechos[18]. Pese a que muchos de los colaboradores que escribían en Nación Vasca residían en Vascongadas o Navarra, no hay que olvidar que el escenario en el que se desarrolla la labor propagandística y difusora de este periódico es principalmente Buenos Aires. Ya se ha señalado que en los años veinte los vascos residentes en Argentina tenían sensibilidades políticas diferentes, y que, concretamente en Buenos Aires, la pugna por el control del Laurak Bat entre nacionalistas y carlistas o “españolistas” fue la forma en que éstas se manifestaron de forma más notable. El movimiento nacionalista no sería hegemónico en Argentina hasta la etapa posterior a la Guerra Civil y la llegada del exilio [19], y esta preponderancia de su ideario entre los sectores emigrantes vascos residentes en Argentina fue frágil durante mucho tiempo. La población vasca, o de origen vasco, eminentemente católica, era una presa de gran valor para Acción Nacionalista Vasca de la Argentina[20].</p>
<p>Y, ¿cuál es, por tanto, la imagen que se quiere transmitir del país y el pueblo vasco? Jaungoikoa protege a Euzkadi, es su creador, y todo buen vasco es católico, porque, de hecho, una de las características de este pueblo es lo arraigado de su sentimiento religioso. El euskaldun, el que posee y habla el euskera, está protegido de la descristianización y de la decadencia religiosa que se avecina con la llegada de elementos extraños al País, ocurrida como consecuencia de su industrialización y la llegada de inmigrantes. Pero todo buen vasco debe compaginar su catolicismo y su sumisión a la Iglesia católica romana con sus obligaciones como patriota, y si no es así, no será, por decirlo de alguna manera, un vasco “entero”. Estará traicionando a su patria, y, tangencialmente, a su Creador, a Jaungoikoa. En un artículo publicado con el significativo título de “Nortzuk dira Sabin´dar onak?” (“¿Quiénes son los buenos sabinianos?”), se insiste en la relación entre la fidelidad al credo nacionalista y la creencia en las enseñanzas de la Iglesia:</p>
<p>“Nai dozu jakin, irakurlia, nortzuk direan Sabin´dar onak? - Jainko legia zuzen gorderik Euzkadi egiz maite dabenak” [21]</p>
<p>2. Religiosidad católica popular e imaginería bucólica: el “detritus” de la imagen romántica de la sociedad tradicional vasca</p>
<p>Los historiadores que iniciaron la subdisciplina genéricamente denominada “mentalidades” no consiguieron llegar a un consenso mínimo sobre lo que realmente podía implicar la utilización de términos como religión o religiosidad, debido a su contenido semántico y su confusionismo conceptual[22]. Aquí, siguiendo a Simmel, y para diferenciar lo que ahora se va a tratar de lo que ya ha sido tratado, se entiende como religión “un estado de disponibilidad hacia el misterio” – y añadiríamos, la sumisión más o menos tácita a los dictados de una doctrina y al entramado burocrático / administrativo de una institución – y, como religiosidad, “un fenómeno cultural, que no se confunde con sus instituciones, por ejemplo, las iglesias” [23]. Lo que se pretende es exponer cómo el conjunto de ritos, costumbres y celebraciones asociados al catolicismo servían para cohesionar a la comunidad vasca, y más concretamente, nacionalista, dotándola de un trasfondo bucólico decadente que se materializaba en una imagen idealizada del pueblo y el país vasco que a su vez se pretendía proyectar a través de un medio de comunicación. El movimiento nacionalista tuvo en sus comienzos un carácter interclasista, y nada mejor que la religiosidad como muestra de ello. En efecto, la religiosidad popular, “es plural y sirve de elemento identificador para diversos estamentos sociales”[24].</p>
<p>La religiosidad católica del vasco que más arriba se ha tratado de describir se manifiesta en actos, litúrgicos o festivos, que se presentan con un trasfondo idealizado, a modo de una perdida Arcadia feliz. Así, en el País Vasco, el día de San Juan,</p>
<p>“Por la mañanita, las niñas han ido a recoger flores de San Juan que en los pétalos lleven aún el rocío de la noche, flores cuyas hojas parecen frágiles bandejitas llenas de perlas frágiles. A la media mañana, de todas las casas llegan a la iglesia mujeres con brazadas de margaritas y de rosas, de espigas de trigo, de juncos y espadañas, de claveles y cerezas, que llenarán de aroma el templo, y luego adornarán las puertas de las casas o se guardarán en los armarios familiares que la madre custodia; entre las sábanas bien planchadas, junto al libro de misa, la mantilla y el rosario” [25]</p>
<p>Es la imagen de una edad de oro (evidentemente inexistente, ahistórica) perdida. El resquebrajamiento de la sociedad tradicional sigue haciendo mella en el ideario nacionalista y se intenta proyectar la “sociedad foral” con tintes idealistas, como si de un mundo puro e inocente se tratara, casi paradisíaco. Flores, mujeres mojigatas, religiosidad católica,… un mundo utópico, aunque evidentemente fuera de lo posible en una sociedad que ya se había iniciado por la senda de la industrialización.</p>
<p>El día de San Miguel, en el que “todos los pueblos vascos invocan a su Patrono para que los proteja desde la cumbre del Aralar, y en su cumbre alta recibe insistentemente la plegaria fervorosa de multitud de peregrinos. Pero la devoción no queda cumplida (…) La efigie áurea, rutilante al sol, entra en los pueblos vascos, entre alegres cánticos de la muchedumbre, y el repique de las viejas campanas. En el límite del pueblo, el Arcángel y la cruz de la parroquia se besan. Luego, en la iglesia, lo adora el pueblo; a la mañana siguiente, bendice los campos y visita a los enfermos” [26]</p>
<p>Por supuesto, el caserío no podía faltar en este repertorio ilusorio y fantasioso:</p>
<p>“…contemplemos al vasco, de pie junto a la puerta del caserío, dispuesto a cambiar los aperos de labranza por armas de combate, y a luchar como un héroe por mantener la felicidad de su patria idolatrada. (…) admiremos a aquellos bravos cuando después de la victoria, tornaban nuevamente a las faenas, orladas sus sienes con el nimbo triunfador, y juntamente, con el canto de la victoria, entonaban un himno de alabanza a nuestro excelso Jaun – Goikoa…” [27]</p>
<p>Alegría, exaltación de la patria y religiosidad se confunden, o más bien, se funden en este texto, en el que se demuestra una vez más la perfecta imbricación entre el elemento religioso y el carácter del vasco ideal. En un relato de “Kirikiño”, se reproduce esta curiosa conversación que viene a confirmar todo sobre lo que venimos insistiendo. Resulta que con motivo de la celebración de la muerte de Sabino Arana una madre y su hijo salen del caserío para ir a escuchar misa. En una de estas, la madre le pregunta:</p>
<p>“Beti izango zara Jaungoitikoia? / - Bai ama, beti Jaungoikoa maiteko dot./ Beti izango zara euzkeldun ona? / Bai ama beti maiteko dodaz euzkerea eta euzkeldun gauza onak. / - Egizu orixe ene kutuna, ta Jaungoikoak maiteko zaitu; berak abinduta daukon lez gurasoak ondo arrtzen dauzanentzat, urte askotan biziko zara osasunaz eta bakiaz ta erijotza ostian beragana eroango zaitu betiko atsegiñera” [28]</p>
<p>Y aquí se encuentra, como de rebote, otro elemento que no podía faltar en el relicario de valores del nacionalismo, ni de la religiosidad cristiana: la familia, junto con la casa, célula básica de convivencia de la sociedad tradicional vasca, de ese supuesto o imaginado mundo que se pierde y al que se mira con añoranza.</p>
<p>Toda esta imaginería va aderezada de mitos propios que la literatura foralista fomentó [29] y que se conservaron intencionadamente con una funcionalidad clara, como por ejemplo, el monoteísmo primitivo y pronta cristianización de los vascos:</p>
<p>“La Iglesia ha encontrado tan conforme la grandeza de Dios, el nombre con que el pueblo vasco designaba, en su culto anterior al cristianismo, que sigue en la misma forma que en los tiempos paganos. “Jaun Goikoa” que quiere decir “Señor de lo Alto”, en el sentido de lo más grande que existe y Este es Dios. Cuando el Cristianismo fue anunciado por uno de los apóstoles fue inmediatamente recibido pues en la práctica hacían la vida familiar y patriarcal cristiana”[30]</p>
<p>No hace falta decir que pretender un mundo así suponía ya en los años veinte tener la batalla perdida de antemano, y los redactores de Nación Vasca debían ser conscientes de ello. Extrapolando lo que se ha dicho sobre la “invención del imaginario vasco” por parte de la burguesía moderada vasca en la segunda mitad del siglo XIX, “resulta evidente que lo que se finge como propio de unos ámbitos económicos, sociales y culturales, parece que poco tenía que ver con ellos: se había gestado fuera de sus límites, y sus funciones tenían objetivos muy lejanos a las aspiraciones de aquellos de quienes se decía eran sus sujetos”[31]. Es una imagen del País Vasco y de sus costumbres creada ad hoc, idílica, con una intencionalidad claramente política: glorificar la sociedad foral cuya restitución se fingía pretender. Pero que, obviamente era diametralmente opuesta al signo de los tiempos en los que estos artículos se habían concebido y escrito. Y es que, poco a poco, iban calando otro tipo de “manifestaciones religiosas”.</p>
<p>3. “La otra religión”. El nacionalismo vasco, una religión laica de salvación.</p>
<p>El inexorable decurso de la modernidad hizo que el tipo de religiosidad que más arriba se ha descrito y analizado dejase paso a otro tipo de devociones, si se quiere, más mundanas. Así, el movimiento nacionalista se iba erigiendo, poco a poco, en una “religión política activa” [32]. Ésta se caracteriza por preconizar “la movilización activista de sus militantes seguidores a fin de conseguir el poder político necesario para, desde éste, poder intervenir deliberada y programáticamente en la realidad social con el objetivo manifiesto y explícito de modificarla de acuerdo a un proyecto previamente consagrado por la tradición, supuestamente revelado por alguna iluminación o utópicamente diseñado por cálculo racional: es decir, con la intención de salvar la sociedad”, y por exigir a sus prosélitos “la acción incansable, resistencia heroica, entrega sacrificada, y esfuerzo sostenido, sin apenas esperanzas de recibir recompensas personales a cambio” [33].</p>
<p>Por supuesto, este nuevo tipo de devoción religiosa no suplanta a la anterior, sino que se superpone a ella, creando una doctrina sincrética entre el residuo de la religiosidad católica de la sociedad tradicional y la adscripción y la creencia en un ideal político de reciente aparición, dotado de un corpus ideológico y de un líder carismático[34]. Es una forma religiosa más acorde con la modernidad, y, en cierto modo, surgida a raíz de ésta. Sin embargo, las obligaciones que la obediencia a la misma conlleva no son menores:</p>
<p>“No basta con afirmar la sumisión a Euzkadi con un homenaje estéril de la inteligencia o con un vago sentimiento del corazón, no. Lo que mueve y domina y arrastra al hombre a amar a su patria no es un instinto pasivo, es energía que excluye toda inacción, es fuerza activa que subyuga todas las facultades y dirige todas las obras. No ama a Dios quien cree y defiende su existencia sin rendirle adoración. Y, de la misma manera, no ama a Euzkadi quien con impasible indiferencia es testigo de su ruina”[35]</p>
<p>Se puede observar, por un lado, la exigencia de un ideal ascético a favor de la patria y, por el otro, el solapamiento entre dos formas de religión que se entrecruzan y confluyen en varios aspectos. Respecto al primer punto, el del ascetismo a favor de la nueva causa, “Añibarro” escribía que “la patria es nuestra madre; la patria es una sola para cada uno de nosotros. Dios nos ha impuesto el amor a la Patria, exigiéndonos a veces el sacrificio de vida. Esa abnegación entra en el plan divino”[36]. Cabe sacrificarse hasta la muerte por este ideal con un evidente regusto salvífico y claros retazos de mesianismo. No en vano, los caseros que antes, como hemos visto, se dirigían en congregación a las romerías o a misa, ahora peregrinan a otros lugares:</p>
<p>“El viejo es venerable como un aitona; la mujer es serena, de grandes ojos rasgados, un poco vencida por la maternidad; el niño es hermoso, tiene la lozanía de una manzana joven y la fuerza de un roble aún en brote. Llegan los tres de un caserío lejano al que sombrea una encina de abolengo. Van a la tumba de Sabino. (…) ¿Quién os ha enseñado a vosotros, anónimos peregrinos, que en aquel humildísimo Campo – santo está la nueva luz?” [37]</p>
<p>En otro orden de cosas, y como nueva vuelta de tuerca, la nueva forma religiosa – el nacionalismo vasco-, al igual que la divinidad, transciende al sujeto, al individuo, aspecto muy ajustado, por otra parte, al carácter germanizante del nacionalismo vasco[38]:</p>
<p>“Una Causa como la nuestra, depositaria de una idea transcendental, pide constante acatamiento como verdad fundamental llamada a guiarnos y lograrnos con su luz, ventura pura acá abajo y eterna en el mundo de ultratumba Esa idea como centro de un sistema planetario, debe hacer girar en su torno, todas las modalidades de suerte que ninguna escape al vivificador espíritu nacionalista, que no es terrenal, porque su término está en Dios al que quiere ofrecer la Patria gozosa redimida y Purificada” [39]</p>
<p>¿Qué se viene observando en las líneas que anteceden? El surgimiento de una nueva forma de religión – política - con una religiosidad propia – una nueva forma de sociabilidad - que concuerda con ese conjunto más amplio de fenómenos sociales, culturales y políticos en el que se tiene que enmarcar todo hecho religioso. Pero es una religión paralela, basada en la de la sociedad tradicional y de la que toma el conjunto de gestos y ritos, con algunas variantes. El mundo está cambiando, y el hecho religioso no es ajeno a las transformaciones de la sociedad de los medios de comunicación de masas y de la tecnociencia. Sufre una metamorfosis, se funde con formas de devoción anteriores a las que se van incorporando nuevos elementos que, con el tiempo, irán prevaleciendo frente a los más antiguos.</p>
<p>A modo de breve epílogo disertativo</p>
<p>Se ha captado un flash más o menos sincrónico, de un momento de cambio socio - religioso, en el que, como se ha visto, nuevas formas de devoción y de religiosidad aparecían revestidas de otras más antiguas. Se siguen manteniendo las formas, y la doctrina católica se conserva con todo lo que eso supone, pero nuevos elementos entran a formar parte del mundo “religioso” o devocional de la comunidad nacionalista.</p>
<p>Puede que sea un tema cuyas consecuencias tengan un largo alcance, mayor del que a primera vista nos pueda parecer. ¿Por qué en el País Vasco actual, en las zonas en las que el nacionalismo ha tenido un mayor influjo, los gestos, las formas de la vida religiosa y de la religiosidad tradicional han perdido tanta fuerza comparándolos con los de otros lugares del ámbito peninsular? La asistencia a las liturgias, a los oficios dominicales, las vocaciones religiosas han declinado y han tocado fondo mucho antes que en otros lugares, en favor de otro tipo de manifestaciones igualmente “litúrgicas”. Cabría reflexionar, a la luz de lo anteriormente expuesto, sobre este particular y ahondar en esta problemática desde una perspectiva histórica.</p>
<p>Bibliografía</p>
<p>Aranzadi, Juan, Milenarismo vasco. Etnia, Edad de Oro y nativismo, Taurus, Madrid, 1985<br />
Álvarez Gila, Óscar, ““Vascos y vascongados”: luchas ideológicas entre carlistas y nacionalistas en los centros vascos del Río de la Plata” en R. Escobedo Mansilla, A. de Zaballa Beascoechea, O. Álvarez Gila (eds.), Emigración y redes sociales de los vascos en América, UPV / EHU, Vitoria – Gasteiz, 1996, pp. 171 - 193.<br />
Barandiarán, José Miguel, Mitología Vasca<br />
Caro Baroja, Julio, Los Vascos. Etnología., Istmo, Madrid, 1979<br />
Cava Mesa, Begoña, et alii, La sociedad Laurak Bat de Buenos Aires, Servicio Central de publicaciones del Gobierno Vasco, Vitoria – Gasteiz, 1992.<br />
Cava Mesa, Begoña, “El asociacionismo vasco en Argentina. Política cultural”, en en R. Escobedo Mansilla, A. de Zaballa Beascoechea, O. Álvarez Gila (eds.), Emigración y redes sociales de los vascos en América, UPV / EHU, Vitoria – Gasteiz, 1996, 137 - 170<br />
De Pablo, Santiago/ Mees, Ludger/ Rodríguez Ranz, José A.: El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco, Crítica, Barcelona, 1999<br />
Duch, Lluís: Antropología de la religión, Herder, Barcelona, 2001<br />
Gil Calvo, Enrique: “Religiones laicas de salvación”, en R. Díaz Salazar, S. Giner, F. Velasco (eds.): Formas modernas de religión, Alianza, Madrid, 1996., pp. 173 - 187<br />
Giner, Salvador, “La religión civil”, en R. Díaz Salazar, S. Giner, F. Velasco (eds.), Formas modernas de religión, Alianza, Madrid, 1996, pp. 129 – 172.<br />
Juaristi, Jon: El linaje de Aitor. La invención de la tradición vasca, Taurus, Madrid, 1987<br />
Mandianes Castro, Manuel: “Caracterización de la religiosidad popular”, en C. Álvarez Santaló, Mª.J. Buxó, S. Rodríguez Becerra: La Religiosidad popular. I. Antropología e Historia, Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 44 -55<br />
Mieza Mieg, Rafael Mª, ““Sobre la incorporación del Señorío de Vizcaya a la Corona de Castilla, origen y observancia de sus fueros” (1742) Unas pocas notas al hilo de un viejo papel”, en R. Mieza y J. Gracia Cárcamo (eds.): Haciendo Historia. Homenaje a María Angeles Larrea, Bilbao, 2000<br />
Vovelle, Michelle: Ideologías y mentalidades, Ariel, Barcelona, 1985</p>
<p>[1] &#8220;Los vascos y Dios&#8221;.</p>
<p>[2] Entre otros autores reputados – y este adjetivo calificativo no conlleva la asunción de los resultados de sus investigaciones o de sus presupuestos científicos a modo de un recetario catequístico- han puesto de relieve el sustrato eminentemente católico de la mentalidad popular vasca J. Aranzadi, Milenarismo Vasco. Etnia, Edad de Oro y nativismo, Taurus, Madrid, 1981, pp. 232 – 234, J. Caro Baroja, Los Vascos, Istmo, Madrid, 1971 y J. Mª. Barandiarán, Mitología Vasca, Txertoa, San Sebastián, 1979, p. 18</p>
<p>[3] &#8220;Vasco - cristiano&#8221;.</p>
<p>[4] Sirva como ejemplo la columna que con motivo de las fiestas navideñas escribía un individuo bajo el seudónimo de “Zorrotz”: “Amaitu baino lehen gau oroigarria – Josu jayioko dana –izango degu urtero bezela, ta gure kristautasunetik eta gue euzkotasunetik datorkigun oitura ederra beteaz, esango degu elkarren artean itz gozo au: Gabon…” (“Antes de terminar tendremos una memorable noche – en la que naciera Jesucristo- como todos los años, y desde nuestro ser cristiano y vasco, cumpliendo con nuestra hermosa costumbre, diremos buenas noches…”) Nación Vasca, 25 de diciembre de 1924, p. 1</p>
<p>[5] &#8220;Dios y la Ley Vieja&#8221;, es decir, los Fueros.</p>
<p>[6] Nación Vasca, 30 de junio de 1926, p. 6.</p>
<p>[7] Nación Vasca, 26 de enero de 1925, p. 5</p>
<p>[8] “Dios os ha hecho vascos; mediante vuestros progenitores, os ha dado una sangre que nunca ha sido mancillada, la sangre navarra, la sangre vasca, y tenéis que comportaros y mostraros como portadores de esa sangre”. Arandi, “Aupa Euzko gaztedia”, Nación Vasca, nº 21, 31 de agosto de 1925, Buenos Aires</p>
<p>[9] Nación Vasca, nº 22, 30 de Septiembre de 1925, p. 3.</p>
<p>[10] Vid. B. Cava Mesa, L. F. Contreras y F. J. Pérez, La sociedad Laurak Bat de Buenos Aires, Servicio Central de publicaciones de Gobierno Vasco, Vitoria – Gasteiz, 1992.</p>
<p>[11] O. Álvarez Gila, “ “Vascos y vascongados”: luchas ideológicas entre carlistas y nacionalistas en los centros vascos del Río de la Plata”, en Escobedo Mansilla, R. , Álvarez Gila, O. y De Zaballa Beascoechea (coords), A., Emigración y redes sociales de los vascos en América, UPV / EHU, Vitoria Gasteiz, 1996.</p>
<p>[12] Nación Vasca, 15 de enero de 1926, p. 3</p>
<p>[13] J. Aranzadi, Milenarismo Vasco. Edad de Oro, etnia y nativismo, Taurus, Madrid, 1982, pp. 288. Cfr. Julio Caro Baroja, Los Vascos, Istmo, Madrid, 1971</p>
<p>[14] S. De Pablo, L. Mees,J. A Rodríguez Ranz, El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco, t. 1, 1895 – 1936, Crítica, Barcelona, 1999</p>
<p>[15] Nación Vasca, 15 de septiembre de 1926, p. 4.</p>
<p>[16] “Así como la seña o el espejo del ser vasco es el euskera, el del extraño al país es el castellano. Siendo como es la personalidad del extranjero sucia, con el castellano también penetrará su inmundicia, y la muerte de nuestro ser, y con la muerte de nuestro espíritu, el alejamiento de Dios” Nación Vasca, 21 de julio de 1925, p. 2.</p>
<p>[17] Los artículos tercero y séptimo de los estatutos del primer Euskeldun Batzokija rezan: “Art 3º: Jaungoikoa. Bizkaya será católica apostólica romana en todas las manifestaciones de su vida interna y en sus relaciones con los demás pueblos” “Art. 7º Anteposición de Jaungoikoa a Lagizarra. Bizkaya se establecerá sobre una completa e incondicional subordinación de lo político a lo religioso, del Estado a la Iglesia.” Citado por S. De Pablo. L. Mees y J. A Rodríguez Ranz, El péndulo patriótico,… op cit. p. 33, nota 22. Si bien es cierto que entre la redacción de estos estatutos y la creación de Nación Vasca como instrumento de difusión del corpus ideológico nacionalista hay un gran lapso de tiempo en el que se operan muchos cambios a varios niveles, también hay que tener en cuenta que la fidelidad al ideario de Sabino y al lema JEL es una de las constantes en el movimiento nacionalista vasco hasta la llegada de la II República, aunque ya fuese, en muchas ocasiones, por pura inercia.</p>
<p>[18] Esta problemática es planteada de forma preclara por Ll. Duch, Antropología de la religión, Herder, Barcelona, 2001, pp. 41 - 42</p>
<p>[19] B. Cava Mesa, “El Asociacionismo vasco en Argentina. Política cultural”, en Escobedo Mansilla, R., Álvarez Gila, O. y De Zaballa Beascoechea A.,(coords), Emigración y redes sociales… op. cit, pp. 137 - 170</p>
<p>[20] Es preciso aclarar aquí que no se trata del ANV que surge en 1930, precisamente como una escisión “no confesional” del PNV, sino de la denominación que se ve obligada a adoptar la delegación en Buenos Aires del PNV por imperativo legal argentino, país cuya legislación prohíbe la presencia y actividad en su territorio de partidos políticos extranjeros.</p>
<p>[21] “¿Quieres saber, lector, quiénes son los buenos sabinianos? Los que cumpliendo la ley de Dios aman de verdad al País Vasco”. Nación Vasca, 31 de julio de 1924, p. 2</p>
<p>[22] Cfr. M Vovelle, Ideologías y mentalidades, Ariel, Barcelona, 1985, pp. 123 - 161.</p>
<p>[23] Citado por S. Giner, “La religión civil”, en R. Díaz Salazar, S. Giner y F. Velasco (eds.), Formas modernas de religión, Alianza, Madrid, 1996, pp. 129 – 172.</p>
<p>[24] M. Mandianes Castro, “Caracterización de la religiosidad popular”, en C. Álvarez Santaló, M. J. Buxó, y S. Rodríguez Becerra (coords.), La religiosidad popular. I. Antropología e Historia, Anthropos, Barcelona, 1989.</p>
<p>[25] Nación Vasca, 30 de marzo de 1925, p. 6</p>
<p>[26] Nación Vasca, 29 septiembre de 1924, p. 5</p>
<p>[27] Nación Vasca, 25 de octubre de 1925, p. 1</p>
<p>[28] “¿Siempre vas a ser fiel a Dios? / Sí, ama, siempre amaré a Dios/ ¿Siempre serás un buen vasco? Sí, siempre amaré el vascuence y las costumbres vascas/ Compórtate así, y Dios te amará; como el ha ordenado, el que acepte y trate con gusto a sus padres, vivirás muchos años con paz y salud y después de morir te llevará a la vida eterna” Ibídem, octubre – noviembre de 1927, p. 12</p>
<p>[29] Cfr. J. Juaristi, El linaje de Aitor. La invención de la tradición vasca, Taurus, Madrid, 1987.</p>
<p>[30] Nación Vasca, 26 de enero de 1925, p. 7. Véase también el artículo “El Lauburu”, en Ibídem, junio - julio de 1927, p. 3</p>
<p>[31] R. Mª. Mieza Mieg, “”Sobre la incorporación del Señorío de Vizcaya a la Corona de Castilla, origen y observancia de sus Fueros (1742)” Unas pocas notas al hilo de un viejo papel”, en R. Mieza y J. Gracia Cárcamo (eds.), Haciendo Historia. Homenaje a Mª Angeles Larrea, Bilbao, 2000</p>
<p>[32] E. Gil Calvo, “Religiones laicas de salvación”, en R. Díaz Salazar, S. Giner y F. Velasco (eds.), Formas modernas de religión, op cit, pp. 172 – 186.</p>
<p>[33] Ibídem, pp. 178 - 179</p>
<p>[34] Esto se puede observar claramente en la analogía entre la terminología cristiana y la aplicada al líder y a los propagadores de la doctrina nacionalista. Así, Sabino es frecuentemente tratado como el “Maestro” o “Mesías”, comparándolo al mismo Jesucristo, mientras que sus seguidores más acérrimos son tildados de apóstoles. Así, por ejemplo, se nos enseña a un Sabino Arana portador de una revelación: “cual otro Jesucristo fue predicando la buena nueva, hasta que cayó rendido por el peso de la Cruz del apostolado, después de haber cumplido la misión más hermosa,…” Nación Vasca, 23 de noviembre de 1924, p. 4. Véase también el artículo publicado con el título, altamente revelador de su contenido, “Pérdida del apóstol Eleizalde”, en Ibídem, 15 de marzo de 1924, p.5</p>
<p>[35] Nación Vasca, 30 de marzo de 1925, p. 2</p>
<p>[36] Nación Vasca, 15 de enero de 1926, p. 9</p>
<p>[37] Nación Vasca, 23 de noviembre de 1924</p>
<p>[38] Cfr. S. De Pablo, L. Mees,J. A Rodríguez Ranz, El péndulo patriótico… op. cit, pp 21 - 24</p>
<p>[39] Nación Vasca, 30 de marzo de 1925, p. 2</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Hildebrand</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-370</link>
		<dc:creator>Hildebrand</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 19:46:07 +0000</pubDate>
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		<description>Dietrich von Hildebrand: “El letargo de los Guardianes de la Fe”

Este es el primer Capítulo del libro “The devastated Vibeyard”, de Dietrich von Hildebrand, versión inglesa del original en alemán “Der verwuestete Weiberg”, 1973. Reedición en inglés de “Roman Catholic Books”, New York, USA, 1985. Traducción al español de Santiago Zervino.

Una de las enfermedades más horripilantes y difundidas en la Iglesia de hoy es el letargo de los Guardianes de la Fe de la Iglesia. No estoy pensando aquí en aquellos obispos que son miembros de la “quinta columna”, que desean destruir la Iglesia desde adentro, o transformarla en algo completamente diferente. Estoy pensando en los obispos mucho más numerosos que no tienen esas intenciones, pero que no hacen ningún uso de la autoridad cuando es el caso de intervenir contra teólogos o sacerdotes heréticos, o contra prácticas blasfemas de culto público. O cierran los ojos y tratan, al estilo de las avestruces, de ignorar tanto los tristes abusos como los llamados al deber de intervenir, o temen ser atacados por la prensa o los mass-media y difamados como reaccionarios, estrechos de mente o medievales. Temen a los hombres más que a Dios. Se les pueden aplicar las palabras de San Juan Bosco: “El poder de los hombres malos reside en la cobardía de los buenos”.

Es verdad que el letargo de aquellos en posición de autoridad es una enfermedad de nuestros tiempos que está ampliamente difundida fuera de la Iglesia. Se la encuentra entre los padres, los rectores de colegios y universidades, las cabezas de otras numerosas organizaciones, los jueces, los jefes de estado y otros. Pero el hecho de que este mal haya penetrado hasta en la Iglesia es una clara indicación de que la lucha contra el espíritu del mundo ha sido reemplazada por dejarse llevar por el espíritu de los tiempos en nombre del “aggiornamento”. Uno se ve forzado a pensar en el pastor que abandona sus rebaños a los lobos cuando reflexiona sobre el letargo de tantos obispos y superiores que, aun siendo ortodoxos ellos mismos, no tienen el coraje de intervenir contra las más flagrantes herejías y abusos de todo tipo tanto en sus diócesis como en sus órdenes.

Pero enfurece aún más el caso de ciertos obispos, que mostrando este letargo hacia los herejes, asumen una actitud rigurosamente autoritaria hacia aquellos creyentes que están luchando por la ortodoxia, ¡haciendo lo que los obispos deberían estar haciendo ellos mismos! Una vez me fue dada a leer una carta escrita por un hombre de alta posición en la Iglesia, dirigida a un grupo que había tomado heroicamente la causa de la verdadera Fe, de la pura, verdadera enseñanza de la Iglesia y del Papa. Ese grupo había vencido la “cobardía de los buenos” de la que hablaba San Juan Bosco, y de ese modo debían constituir la mayor alegría para los obispos. La carta decía: como buenos católicos, ustedes deben hacer una sola cosa: ser obedientes a todas las ordenanzas de su obispo.

Esta concepción de “buenos” católicos es particularmente sorprendente en momentos en que se enfatiza continuamente la mayoría de edad del laico moderno. Pero además es completamente falsa por esta razón: lo que es apropiado en tiempos en que no aparecen herejías en la Iglesia que no sean inmediatamente condenadas por Roma, se vuelve inapropiado y contrario a la conciencia en tiempos en que las herejías sin condenar prosperan dentro de la Iglesia, infectando hasta a ciertos obispos que sin embargo permanecen en sus funciones. ¿Qué hubiera ocurrido si, por ejemplo, en tiempos del arrianismo, en que la mayoría de los obispos eran arrianos, los fieles se hubieran limitado a ser agradables y obedientes a las ordenanzas de esos obispos, en lugar de combatir la herejía? ¿No debe acaso la fidelidad a la verdadera enseñanza de la Iglesia tener prioridad sobre la sumisión al obispo? ¿No es precisamente en virtud de la obediencia a la verdad revelada que recibieron del magisterio de la Iglesia que los fieles ofrecen resistencia a esas herejías? ¿No se supone que los fieles se aflijan cuando desde el púlpito se predican cosas completamente incompatibles con la enseñanza de la Iglesia? ¿O cuanto se mantiene como profesores a teólogos que proclaman que la Iglesia debe aceptar el pluralismo en filosofía y teología, o que no hay supervivencia de la persona después de la muerte, o que niegan que la promiscuidad es un pecado, o inclusive toleran despliegues públicos de inmoralidad, demostrando así una lamentable falta de entendimiento de la hondamente cristiana virtud de la pureza?

La tontería de los herejes es tolerada tanto por sacerdotes como por laicos; los obispos consienten tácitamente el envenenamiento de los fieles. Pero quieren silenciar a los fieles creyentes que toman la causa de la ortodoxia, aquella propia gente que debería de pleno derecho ser la alegría del corazón de los obispos, su consuelo, una fuente de fortaleza para vencer su propio letargo. En cambio de esto, estas gentes son vistas como perturbadoras de la paz. Y en caso de que expresen su celo con alguna falta de tacto o en forma exagerado, hasta son excomulgados. Esto muestra claramente la cobardía que se esconde detrás del fracaso de los obispos en el uso de su autoridad. Porque no tienen nada que temer de los ortodoxos: los ortodoxos no controlan los mass-media ni la prensa; no son los representantes de la opinión pública. Y a causa de su sumisión a la autoridad eclesiástica, los luchadores por la ortodoxia jamás serán agresivos como los así llamados progresistas. Si son reprendidos o disciplinados, sus obispos no corren el riesgo de ser atacados por la prensa liberal y ser difamados como reaccionarios.

Esta falta de los obispos de hacer uso de su autoridad, otorgada por Dios, es tal vez por sus consecuencias prácticas, la peor confusión en la Iglesia de hoy. Porque esta falta no solamente no detiene las enfermedades del espíritu, las herejías, ni tampoco (y esto es mucho peor) la flagrante como insidiosa devastación de la viña del Señor; hasta les da vía libre a esos males. El fracaso del uso de la santa autoridad para proteger la Sagrada Fe lleva necesariamente a la desintegración de la Iglesia.

Aquí, como con la aparición de todos los peligros, debemos decir “principiis obsta” (“detengamos el mal en su Origen”). Cuanto más tiempo se permite al mal desarrollarse, más difícil será erradicarlo. Esto es verdad para la crianza de los niños, para la vida del estado, y en forma especial, para la vida moral del individuo. Pero es verdad en una forma completamente nueva para la intervención de las autoridades eclesiásticas para el bien de los fieles. Como dice Platón, “cuando los males están muy avanzados nunca es agradable eliminarlos”.

Nada es más erróneo que imaginar que muchas cosas deben ser autorizadas a irrumpir y llegar a su peor punto y que uno debería esperar pacientemente que se hundan por su propio peso. Esta teoría puede ser correcta a veces respecto a los jóvenes que atraviesan la pubertad, pero es completamente falsa en cuestiones referentes al bonum commune (el bien común). Esta falsa teoría es especialmente peligrosa cuando se aplica al bonum commnune de la Santa Iglesia, que involucra blasfemias en el culto público y herejías que, si no son condenadas, continúan envenenando incontables almas. Aquí es incorrecto aplicar la parábola del trigo y la cizaña.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Dietrich von Hildebrand: “El letargo de los Guardianes de la Fe”</p>
<p>Este es el primer Capítulo del libro “The devastated Vibeyard”, de Dietrich von Hildebrand, versión inglesa del original en alemán “Der verwuestete Weiberg”, 1973. Reedición en inglés de “Roman Catholic Books”, New York, USA, 1985. Traducción al español de Santiago Zervino.</p>
<p>Una de las enfermedades más horripilantes y difundidas en la Iglesia de hoy es el letargo de los Guardianes de la Fe de la Iglesia. No estoy pensando aquí en aquellos obispos que son miembros de la “quinta columna”, que desean destruir la Iglesia desde adentro, o transformarla en algo completamente diferente. Estoy pensando en los obispos mucho más numerosos que no tienen esas intenciones, pero que no hacen ningún uso de la autoridad cuando es el caso de intervenir contra teólogos o sacerdotes heréticos, o contra prácticas blasfemas de culto público. O cierran los ojos y tratan, al estilo de las avestruces, de ignorar tanto los tristes abusos como los llamados al deber de intervenir, o temen ser atacados por la prensa o los mass-media y difamados como reaccionarios, estrechos de mente o medievales. Temen a los hombres más que a Dios. Se les pueden aplicar las palabras de San Juan Bosco: “El poder de los hombres malos reside en la cobardía de los buenos”.</p>
<p>Es verdad que el letargo de aquellos en posición de autoridad es una enfermedad de nuestros tiempos que está ampliamente difundida fuera de la Iglesia. Se la encuentra entre los padres, los rectores de colegios y universidades, las cabezas de otras numerosas organizaciones, los jueces, los jefes de estado y otros. Pero el hecho de que este mal haya penetrado hasta en la Iglesia es una clara indicación de que la lucha contra el espíritu del mundo ha sido reemplazada por dejarse llevar por el espíritu de los tiempos en nombre del “aggiornamento”. Uno se ve forzado a pensar en el pastor que abandona sus rebaños a los lobos cuando reflexiona sobre el letargo de tantos obispos y superiores que, aun siendo ortodoxos ellos mismos, no tienen el coraje de intervenir contra las más flagrantes herejías y abusos de todo tipo tanto en sus diócesis como en sus órdenes.</p>
<p>Pero enfurece aún más el caso de ciertos obispos, que mostrando este letargo hacia los herejes, asumen una actitud rigurosamente autoritaria hacia aquellos creyentes que están luchando por la ortodoxia, ¡haciendo lo que los obispos deberían estar haciendo ellos mismos! Una vez me fue dada a leer una carta escrita por un hombre de alta posición en la Iglesia, dirigida a un grupo que había tomado heroicamente la causa de la verdadera Fe, de la pura, verdadera enseñanza de la Iglesia y del Papa. Ese grupo había vencido la “cobardía de los buenos” de la que hablaba San Juan Bosco, y de ese modo debían constituir la mayor alegría para los obispos. La carta decía: como buenos católicos, ustedes deben hacer una sola cosa: ser obedientes a todas las ordenanzas de su obispo.</p>
<p>Esta concepción de “buenos” católicos es particularmente sorprendente en momentos en que se enfatiza continuamente la mayoría de edad del laico moderno. Pero además es completamente falsa por esta razón: lo que es apropiado en tiempos en que no aparecen herejías en la Iglesia que no sean inmediatamente condenadas por Roma, se vuelve inapropiado y contrario a la conciencia en tiempos en que las herejías sin condenar prosperan dentro de la Iglesia, infectando hasta a ciertos obispos que sin embargo permanecen en sus funciones. ¿Qué hubiera ocurrido si, por ejemplo, en tiempos del arrianismo, en que la mayoría de los obispos eran arrianos, los fieles se hubieran limitado a ser agradables y obedientes a las ordenanzas de esos obispos, en lugar de combatir la herejía? ¿No debe acaso la fidelidad a la verdadera enseñanza de la Iglesia tener prioridad sobre la sumisión al obispo? ¿No es precisamente en virtud de la obediencia a la verdad revelada que recibieron del magisterio de la Iglesia que los fieles ofrecen resistencia a esas herejías? ¿No se supone que los fieles se aflijan cuando desde el púlpito se predican cosas completamente incompatibles con la enseñanza de la Iglesia? ¿O cuanto se mantiene como profesores a teólogos que proclaman que la Iglesia debe aceptar el pluralismo en filosofía y teología, o que no hay supervivencia de la persona después de la muerte, o que niegan que la promiscuidad es un pecado, o inclusive toleran despliegues públicos de inmoralidad, demostrando así una lamentable falta de entendimiento de la hondamente cristiana virtud de la pureza?</p>
<p>La tontería de los herejes es tolerada tanto por sacerdotes como por laicos; los obispos consienten tácitamente el envenenamiento de los fieles. Pero quieren silenciar a los fieles creyentes que toman la causa de la ortodoxia, aquella propia gente que debería de pleno derecho ser la alegría del corazón de los obispos, su consuelo, una fuente de fortaleza para vencer su propio letargo. En cambio de esto, estas gentes son vistas como perturbadoras de la paz. Y en caso de que expresen su celo con alguna falta de tacto o en forma exagerado, hasta son excomulgados. Esto muestra claramente la cobardía que se esconde detrás del fracaso de los obispos en el uso de su autoridad. Porque no tienen nada que temer de los ortodoxos: los ortodoxos no controlan los mass-media ni la prensa; no son los representantes de la opinión pública. Y a causa de su sumisión a la autoridad eclesiástica, los luchadores por la ortodoxia jamás serán agresivos como los así llamados progresistas. Si son reprendidos o disciplinados, sus obispos no corren el riesgo de ser atacados por la prensa liberal y ser difamados como reaccionarios.</p>
<p>Esta falta de los obispos de hacer uso de su autoridad, otorgada por Dios, es tal vez por sus consecuencias prácticas, la peor confusión en la Iglesia de hoy. Porque esta falta no solamente no detiene las enfermedades del espíritu, las herejías, ni tampoco (y esto es mucho peor) la flagrante como insidiosa devastación de la viña del Señor; hasta les da vía libre a esos males. El fracaso del uso de la santa autoridad para proteger la Sagrada Fe lleva necesariamente a la desintegración de la Iglesia.</p>
<p>Aquí, como con la aparición de todos los peligros, debemos decir “principiis obsta” (“detengamos el mal en su Origen”). Cuanto más tiempo se permite al mal desarrollarse, más difícil será erradicarlo. Esto es verdad para la crianza de los niños, para la vida del estado, y en forma especial, para la vida moral del individuo. Pero es verdad en una forma completamente nueva para la intervención de las autoridades eclesiásticas para el bien de los fieles. Como dice Platón, “cuando los males están muy avanzados nunca es agradable eliminarlos”.</p>
<p>Nada es más erróneo que imaginar que muchas cosas deben ser autorizadas a irrumpir y llegar a su peor punto y que uno debería esperar pacientemente que se hundan por su propio peso. Esta teoría puede ser correcta a veces respecto a los jóvenes que atraviesan la pubertad, pero es completamente falsa en cuestiones referentes al bonum commune (el bien común). Esta falsa teoría es especialmente peligrosa cuando se aplica al bonum commnune de la Santa Iglesia, que involucra blasfemias en el culto público y herejías que, si no son condenadas, continúan envenenando incontables almas. Aquí es incorrecto aplicar la parábola del trigo y la cizaña.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Errores y aciertos</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-369</link>
		<dc:creator>Errores y aciertos</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 19:38:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://alainzamorano.com/?p=182#comment-369</guid>
		<description>El Concilio Ecuménico XXI (…) quiere transmitir pura e íntegra, sin atenuaciones ni deformaciones, la doctrina que durante veinte siglos, a pesar de dificultades y de luchas, se ha convertido en patrimonio común de los hombres”

Juan XXIII. Discurso durante la inauguración del Concilio Vaticano II

Parece que el último Concilio que ha Iglesia católica ha celebrado, allá por los años 60 del pasado siglo, ha traído mucha cola espiritual porque muchos creyentes opinan que ha sido para bien y que está siendo para bien pero otros tantos están en la seguridad de que sólo ha traído problemas a la Esposa de Cristo. 

Con franqueza tengo que decir que yo estoy, digamos, en las cosas del Señor desde hace apenas 7 años. Por tanto, gran parte de mi vida ha sido integrando el grupo, demasiado grande, de los llamados creyentes “por sacramentos” que son aquellos cuya implicación en la vida de la Iglesia católica se resume a haber recibido algunos sacramentos y poco más. 

Por lo tanto, me voy a limitar, en evitación de errores por mi propia parte, a tratar de fijar lo que de bueno haya tenido el Concilio Vaticano II y lo de malo que, para algunos, haya tenido el citado Concilio. 

Por mi postura personal al respecto de lo relacionado con la Iglesia católica estoy de acuerdo con una idea que me han hecho llegar según la cual ha de resultar conveniente llevar cabo una, digamos, lectura del Concilio Vaticano II no alejado de la Tradición porque, de no hacerlo así, se correría el riesgo de apartarse en exceso de ella tergiversando, por lo tanto, el mismo sentido del catolicismo.



Bondades del Concilio Vaticano II

Se suele decir que una de las características propias del Concilio Vaticano II ha sido la de suponer una apertura de la Iglesia católica al mundo o, quizá mejor, un nuevo planteamiento en el diálogo entre aquella y aquel. Pero, sobre todo, no se puede negar que ha habido una clara apertura de carácter ecuménico que sin duda alguna está llevando hasta unas buenas consecuencias en actual Santo Padre. 

Por otra parte, aunque es cierto lo que arriba he dicho sobre mi conocimiento de las realidades eclesiales, no por eso puedo ignorar que tengo opinión sobre alguna de ellas que, a lo mejor, algunos consideran que no pueden entrar en el apartado de lo bueno que ha hecho el Concilio Vaticano II.

Por ejemplo, una realidad que se ha producido tras el Concilio ha sido lo que podemos denominar “papel activo de los seglares”. Así, se ha ido abriendo y posibilitando la participación de los fieles en la liturgia con lo que se ha alcanzado una mayor integración de los mismos en el devenir diario de la Iglesia católica. 

Por otra parte, no podemos dejar de lado que con la “Declaración Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa” reconoce la Iglesia católica a tal principio como uno que lo es fundamental del Estado moderno previniendo, de paso, los posibles ataques a la práctica de la misma.

También, en el diálogo entre razón y fe el Concilio Vaticano II vino a hacer posible una etapa de “apertura mental” (como llama Benedicto XVI a este proceso en el Discurso a la Curia Romana citado infra) que ha posibilitado una reorientación del mismo sin por ello olvidar los principios y valores que la fe defiende y atesora. 

Así, por ejemplo, a partir de las consideraciones hechas por el Concilio fue creada, por Juan Pablo II una comisión que revisó el caso de Galileo concluyendo, a la conclusión de la citada comisión (en un discurso de 31 de octubre de 1992) que “La Iglesia ha reconocido los errores del pasado, los errores de los jueces de Galileo”

Todo lo dicho hasta ahora tiene, claro, sus propias características y funciones en las cuales, por razones obvias, no podemos entrar. 

Seguramente, sin embargo, muchas otras cosas se pueden decir sobre las bondades que el Concilio Vaticano II ha ido produciendo en la vida de la Iglesia católica.

Maldades interpretativas acerca del Concilio Vaticano II

Antes que nada, como queja por la situación general de la documentación del Concilio me han hecho llegar la siguiente: “La dificultad enorme que existe para poder manejar una traducción del concilio aceptable en español, que respete las notas a pie de página (que son clave, pues muchos consensos se consiguieron tras incluirlas)“

Tampoco podemos olvidar la secularización.

Es más que probable que una mala interpretación del Concilio Vaticano II llevara a muchos a creerse que aquella no era, en realidad, una desviación importante del comportamiento católico.

Sin embargo, no nos ha de extrañar, entonces, que Benedicto XVI en la visita al Vaticano de los obispos de Brasil, el pasado mes de septiembre, dijera al respecto que “En los decenios sucesivos al Concilio Vaticano II, algunos interpretaron la apertura al mundo no como una exigencia de ardor misionero” sino como “un pasaje hacia la secularización”

Tal aspecto malsano derivado del Concilio Vaticano II (aunque no achacable al mismo) lo explica muy bien el Papa: “algunos responsables eclesiásticos” entraron en ‘debates éticos’. Así, agradaban, al parecer ”a las expectativas de la opinión pública pero dejando de hablar de ciertas verdades fundamentales de la fe, tales como el pecado, la gracia, la vida teologal o los novísimos” (es decir, de la muerte, el juicio, el infierno, el cielo o el purgatorio)

Con esto lo único que se ha ido consiguiendo es, precisamente, que se fueran muchos católicos “defraudados y desilusionados” porque, precisamente, secularizar la fe, haciéndola más mundana, no es la mejor forma de atraer a quien busca “alegría y esperanza” en la misma. 

Y el ejemplo más claro de la secularización es, precisamente, la Teología de la Liberación de la cual, por ser más que conocida nada aquí se va a decir porque sus efectos también son más que conocidos.

Pero no podemos olvidar otros aspectos:

Perversiones de la liturgia por interpretación, digamos, extensiva, de la apertura de la Iglesia católica. Es decir, el haber entendido de forma equivocada lo que puede suponer la aceptación de la existente variedad de las manifestaciones de la piedad popular, ha llevado, en muchas y conocidas ocasiones, a celebrar la Eucaristía de forma, digamos, excesivamente imaginativa cuando no directamente apartada de la liturgia de la Iglesia católica (ejemplo de esto es la más que conocida forma de celebrar de la Parroquia de Entrevías de Madrid donde comulgar con rosquillas es la menor de las dispersiones) 

Muy relacionado con lo arriba dicho no podemos olvidar que el ecumenismo entendido de forma torcida (como apertura de la Iglesia católica a las creencias cristianas) ha supuesto, en algunas ocasiones, la celebración de ceremonias en las que, por ejemplo, por su misma esencia no pueden estar presentes (en la liturgia en sí) pastores que entienden de forma distinta, por ejemplo, la transubstanciación. Y, sin embargo, se producen algunas en las que chirría bastante el ecumenismo para transformarlo, casi, en un buenismo inútil. 

Tampoco que en muchas ocasiones se haya querido presentar al Concilio como válido para aplicar la denominada “hermenéutica de la discontinuidad” en la que se defiende una verdadera ruptura entre la Iglesia católica preconciliar y la postconciliar.

Ante esto, Benedicto XVI (además de lo contenido en la cita que abre el artículo de hoy de Juan XXIII) defiende la llamada “hermenéutica de la reforma” al estar de acuerdo con lo que dice Juan XXIII en el Discurso de inauguración del Concilio Vaticano II:

“Una cosa es la substancia de la antigua doctrina, del ‘depositum fidei’, y otra la manera de formular su expresión; y de ello ha de tenerse gran cuenta -con paciencia, si necesario fuese- ateniéndose a las normas y exigencias de un magisterio de carácter predominantemente pastoral”.

Por otra parte, se puede advertir, con cierta facilidad, que Benedicto XVI tiene interés especial por hacer que el Concilio Vaticano no se distorsione en su sentido y, también, que no se produzca un alejamiento (citado arriba) de la Tradición católica. Al fin y al cabo, una cierta tarea de restauración de la misma, algo vapuleada por interpretaciones torticeras de aquel Concilio, resulta fundamental para la misma vida de la Iglesia que pastorea el Santo Padre. 

Ejemplo de esto, con lo que estoy totalmente de acuerdo (otras personas seguramente no), son las conversaciones que se mantienen entre el Vaticano y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y que buenos resultados pueden llegar a producir en bien de la misma Iglesia católica. 

Seguramente, muchas otras cosas se pueden decir sobre las maldades interpretativas que, a partir del Concilio Vaticano II se han ido produciendo. 

Ahora, que cada cual saque las conclusiones que entienda convenientes y si es posible, que opine sobre las mismas. A mí, particularmente, me servirá para tratar de llenar las grandes lagunas que tengo sobre el que parece un tema muy importante. 

Yo les dejo este párrafo del Discurso de Benedicto XVI a los Cardenales, Arzobispos, Obispos y Prelados Superiores de la Curia Romana (22 de diciembre de 2005)

“Cuarenta años después del Concilio podemos constatar que lo positivo es más grande y más vivo de lo que pudiera parecer en la agitación de los años cercanos al 1968. Hoy vemos que la semilla buena, a pesar de desarrollarse lentamente, crece, y así crece también nuestra profunda gratitud por la obra realizada por el Concilio”.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El Concilio Ecuménico XXI (…) quiere transmitir pura e íntegra, sin atenuaciones ni deformaciones, la doctrina que durante veinte siglos, a pesar de dificultades y de luchas, se ha convertido en patrimonio común de los hombres”</p>
<p>Juan XXIII. Discurso durante la inauguración del Concilio Vaticano II</p>
<p>Parece que el último Concilio que ha Iglesia católica ha celebrado, allá por los años 60 del pasado siglo, ha traído mucha cola espiritual porque muchos creyentes opinan que ha sido para bien y que está siendo para bien pero otros tantos están en la seguridad de que sólo ha traído problemas a la Esposa de Cristo. </p>
<p>Con franqueza tengo que decir que yo estoy, digamos, en las cosas del Señor desde hace apenas 7 años. Por tanto, gran parte de mi vida ha sido integrando el grupo, demasiado grande, de los llamados creyentes “por sacramentos” que son aquellos cuya implicación en la vida de la Iglesia católica se resume a haber recibido algunos sacramentos y poco más. </p>
<p>Por lo tanto, me voy a limitar, en evitación de errores por mi propia parte, a tratar de fijar lo que de bueno haya tenido el Concilio Vaticano II y lo de malo que, para algunos, haya tenido el citado Concilio. </p>
<p>Por mi postura personal al respecto de lo relacionado con la Iglesia católica estoy de acuerdo con una idea que me han hecho llegar según la cual ha de resultar conveniente llevar cabo una, digamos, lectura del Concilio Vaticano II no alejado de la Tradición porque, de no hacerlo así, se correría el riesgo de apartarse en exceso de ella tergiversando, por lo tanto, el mismo sentido del catolicismo.</p>
<p>Bondades del Concilio Vaticano II</p>
<p>Se suele decir que una de las características propias del Concilio Vaticano II ha sido la de suponer una apertura de la Iglesia católica al mundo o, quizá mejor, un nuevo planteamiento en el diálogo entre aquella y aquel. Pero, sobre todo, no se puede negar que ha habido una clara apertura de carácter ecuménico que sin duda alguna está llevando hasta unas buenas consecuencias en actual Santo Padre. </p>
<p>Por otra parte, aunque es cierto lo que arriba he dicho sobre mi conocimiento de las realidades eclesiales, no por eso puedo ignorar que tengo opinión sobre alguna de ellas que, a lo mejor, algunos consideran que no pueden entrar en el apartado de lo bueno que ha hecho el Concilio Vaticano II.</p>
<p>Por ejemplo, una realidad que se ha producido tras el Concilio ha sido lo que podemos denominar “papel activo de los seglares”. Así, se ha ido abriendo y posibilitando la participación de los fieles en la liturgia con lo que se ha alcanzado una mayor integración de los mismos en el devenir diario de la Iglesia católica. </p>
<p>Por otra parte, no podemos dejar de lado que con la “Declaración Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa” reconoce la Iglesia católica a tal principio como uno que lo es fundamental del Estado moderno previniendo, de paso, los posibles ataques a la práctica de la misma.</p>
<p>También, en el diálogo entre razón y fe el Concilio Vaticano II vino a hacer posible una etapa de “apertura mental” (como llama Benedicto XVI a este proceso en el Discurso a la Curia Romana citado infra) que ha posibilitado una reorientación del mismo sin por ello olvidar los principios y valores que la fe defiende y atesora. </p>
<p>Así, por ejemplo, a partir de las consideraciones hechas por el Concilio fue creada, por Juan Pablo II una comisión que revisó el caso de Galileo concluyendo, a la conclusión de la citada comisión (en un discurso de 31 de octubre de 1992) que “La Iglesia ha reconocido los errores del pasado, los errores de los jueces de Galileo”</p>
<p>Todo lo dicho hasta ahora tiene, claro, sus propias características y funciones en las cuales, por razones obvias, no podemos entrar. </p>
<p>Seguramente, sin embargo, muchas otras cosas se pueden decir sobre las bondades que el Concilio Vaticano II ha ido produciendo en la vida de la Iglesia católica.</p>
<p>Maldades interpretativas acerca del Concilio Vaticano II</p>
<p>Antes que nada, como queja por la situación general de la documentación del Concilio me han hecho llegar la siguiente: “La dificultad enorme que existe para poder manejar una traducción del concilio aceptable en español, que respete las notas a pie de página (que son clave, pues muchos consensos se consiguieron tras incluirlas)“</p>
<p>Tampoco podemos olvidar la secularización.</p>
<p>Es más que probable que una mala interpretación del Concilio Vaticano II llevara a muchos a creerse que aquella no era, en realidad, una desviación importante del comportamiento católico.</p>
<p>Sin embargo, no nos ha de extrañar, entonces, que Benedicto XVI en la visita al Vaticano de los obispos de Brasil, el pasado mes de septiembre, dijera al respecto que “En los decenios sucesivos al Concilio Vaticano II, algunos interpretaron la apertura al mundo no como una exigencia de ardor misionero” sino como “un pasaje hacia la secularización”</p>
<p>Tal aspecto malsano derivado del Concilio Vaticano II (aunque no achacable al mismo) lo explica muy bien el Papa: “algunos responsables eclesiásticos” entraron en ‘debates éticos’. Así, agradaban, al parecer ”a las expectativas de la opinión pública pero dejando de hablar de ciertas verdades fundamentales de la fe, tales como el pecado, la gracia, la vida teologal o los novísimos” (es decir, de la muerte, el juicio, el infierno, el cielo o el purgatorio)</p>
<p>Con esto lo único que se ha ido consiguiendo es, precisamente, que se fueran muchos católicos “defraudados y desilusionados” porque, precisamente, secularizar la fe, haciéndola más mundana, no es la mejor forma de atraer a quien busca “alegría y esperanza” en la misma. </p>
<p>Y el ejemplo más claro de la secularización es, precisamente, la Teología de la Liberación de la cual, por ser más que conocida nada aquí se va a decir porque sus efectos también son más que conocidos.</p>
<p>Pero no podemos olvidar otros aspectos:</p>
<p>Perversiones de la liturgia por interpretación, digamos, extensiva, de la apertura de la Iglesia católica. Es decir, el haber entendido de forma equivocada lo que puede suponer la aceptación de la existente variedad de las manifestaciones de la piedad popular, ha llevado, en muchas y conocidas ocasiones, a celebrar la Eucaristía de forma, digamos, excesivamente imaginativa cuando no directamente apartada de la liturgia de la Iglesia católica (ejemplo de esto es la más que conocida forma de celebrar de la Parroquia de Entrevías de Madrid donde comulgar con rosquillas es la menor de las dispersiones) </p>
<p>Muy relacionado con lo arriba dicho no podemos olvidar que el ecumenismo entendido de forma torcida (como apertura de la Iglesia católica a las creencias cristianas) ha supuesto, en algunas ocasiones, la celebración de ceremonias en las que, por ejemplo, por su misma esencia no pueden estar presentes (en la liturgia en sí) pastores que entienden de forma distinta, por ejemplo, la transubstanciación. Y, sin embargo, se producen algunas en las que chirría bastante el ecumenismo para transformarlo, casi, en un buenismo inútil. </p>
<p>Tampoco que en muchas ocasiones se haya querido presentar al Concilio como válido para aplicar la denominada “hermenéutica de la discontinuidad” en la que se defiende una verdadera ruptura entre la Iglesia católica preconciliar y la postconciliar.</p>
<p>Ante esto, Benedicto XVI (además de lo contenido en la cita que abre el artículo de hoy de Juan XXIII) defiende la llamada “hermenéutica de la reforma” al estar de acuerdo con lo que dice Juan XXIII en el Discurso de inauguración del Concilio Vaticano II:</p>
<p>“Una cosa es la substancia de la antigua doctrina, del ‘depositum fidei’, y otra la manera de formular su expresión; y de ello ha de tenerse gran cuenta -con paciencia, si necesario fuese- ateniéndose a las normas y exigencias de un magisterio de carácter predominantemente pastoral”.</p>
<p>Por otra parte, se puede advertir, con cierta facilidad, que Benedicto XVI tiene interés especial por hacer que el Concilio Vaticano no se distorsione en su sentido y, también, que no se produzca un alejamiento (citado arriba) de la Tradición católica. Al fin y al cabo, una cierta tarea de restauración de la misma, algo vapuleada por interpretaciones torticeras de aquel Concilio, resulta fundamental para la misma vida de la Iglesia que pastorea el Santo Padre. </p>
<p>Ejemplo de esto, con lo que estoy totalmente de acuerdo (otras personas seguramente no), son las conversaciones que se mantienen entre el Vaticano y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y que buenos resultados pueden llegar a producir en bien de la misma Iglesia católica. </p>
<p>Seguramente, muchas otras cosas se pueden decir sobre las maldades interpretativas que, a partir del Concilio Vaticano II se han ido produciendo. </p>
<p>Ahora, que cada cual saque las conclusiones que entienda convenientes y si es posible, que opine sobre las mismas. A mí, particularmente, me servirá para tratar de llenar las grandes lagunas que tengo sobre el que parece un tema muy importante. </p>
<p>Yo les dejo este párrafo del Discurso de Benedicto XVI a los Cardenales, Arzobispos, Obispos y Prelados Superiores de la Curia Romana (22 de diciembre de 2005)</p>
<p>“Cuarenta años después del Concilio podemos constatar que lo positivo es más grande y más vivo de lo que pudiera parecer en la agitación de los años cercanos al 1968. Hoy vemos que la semilla buena, a pesar de desarrollarse lentamente, crece, y así crece también nuestra profunda gratitud por la obra realizada por el Concilio”.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: VATICANO II</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-368</link>
		<dc:creator>VATICANO II</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 19:29:12 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://alainzamorano.com/?p=182#comment-368</guid>
		<description>21. Vaticano II. 1962-1965. 

El gran acontecimiento de nuestra Era Moderna en el ámbito de la Iglesia fue el Concilio Vaticano Segundo, convocado por el Papa Juan XXIII y seguido y clausurado por el Papa Pablo VI. 

Se pretendió que fuera una especie de "agiornamento", es decir, una puesta al día de la Iglesia, renovando en sí misma los elementos que necesitaren de ello y revisando el fondo y la forma de todas sus actividades. 

Proporcionó una apertura dialogante con el mundo moderno, incluso con nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemáticas actuales y antiguas.
Ha sido el concilio más representativo de todos. Constó de cuatro etapas, con una media de asistencia de unos dos mil Padres Conciliares procedentes de todas las partes del mundo y de una gran diversidad de lenguas y razas. 

Papa Juan XXIII La reforma interior Paulo VI de la vida eclesiástica y la búsqueda de un camino nuevo para tratar de conciliar a los cristianos separados de la unidad católica de la Iglesia. Fue convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 y clausurado por el Papa Paulo VI en 1965. Se propuso actualizar la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma. Trató de la Iglesia, la Revelación, la Liturgia, la libertad religiosa, etc. Recordó el Concilio la llamada universal a la santidad. 

El Concilio Vaticano II es el hecho más decisivo de la historia de la Iglesia en el siglo XX. 

El Concilio se convocó con el fin principal de: 

     - Promover el desarrollo de la fe católica.
     - Lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles.
     - Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo. 

Tras un largo trabajo concluyó en 16 documentos, cuyo conjunto constituye una toma de conciencia de la situación actual de la Iglesia y define las orientaciones que se imponen. 

Las características del Concilio Vaticano II, son Renovación y Tradición. 

  

Los 16 Documentos del Concilio Vaticano II
  

1. Cuatro Constituciones. 

Constitución: es un documento que posee un valor teológico o doctrinal permanente. 

A ) La Iglesia, "Luz de las naciones". "Lumen Gentium". 

La Iglesia es el pueblo de Dios, en el cual todos los cristianos son responsables y solidarios. María es madre en la Iglesia. 

Nació de un deseo de la Iglesia misma para renovarse en su misión de salvación. En la constitución el Pueblo de Dios está presente en primer lugar; no interviniendo la jerarquía más que en segundo lugar y al servicio del primero. Todos misioneros, todos responsables. 

La autoridad: un servicio. 

El obispo: pastor querido por Cristo. 

La colegialidad de los obispos: solidaridad y responsabilidad universales. 

La Iglesia: comunión, institución, misión. 

B) La Sagrada Liturgia 

Oración litúrgica y sacramentos piden la participación activa de todos. 

La renovación litúrgica se remonta hasta Pío X. Toma su base y prolonga la Encíclica de Pío XII "Mediador Dei" (1947) sobre la liturgia. Afirma que en la liturgia, Jesucristo mismo obra como sacerdote, unido a todos los bautizados. El fin esencial de la reforma litúrgica es obtener la participación activa de todos, la cual es "la fuente primera e indispensable donde los fieles deben obtener un espíritu verdaderamente cristiano". La liturgia tiene una parte inmutable, la que es institución divina y otras partes sujetas a cambios que pueden variar en el curso del tiempo, incluso deben, si se han vuelto inadaptadas. (art. 21). El misterio Pascual es el corazón de la liturgia. La Constitución insiste sobre el lugar primordial que debe dársele a la Palabra de Dios. La Constitución revisó la liturgia de todos los Sacramentos. 

C) La Iglesia en el mundo actual. "Schema XIII" - "Gaudium et spes". 

La comunidad cristiana se reconoce solidaria del genero humano y de su historia. Quiere salvar al hombre en su totalidad. 

En esta Constitución la Iglesia ha querido hoy considerar al mundo en todas sus expresiones: cósmicas, humanas, históricas. Afirma que la Iglesia es solidaria, íntimamente solidaria con el genero humano. Constata que ante los formidables cambios que sacuden a este mundo, muchos hombres se interrogan. Afirma que se debe reconocer la "igualdad" fundamental de los hombres. Explica lo que la Iglesia puede hacer para ayudar a los hombres.
 Aborda 5 problemas que cree urgente: 

   1. la familia.
   2. la cultura.
   3. la vida económico - social.
   4. la vida política.
   5. vida internacional. 

D) La Revelación Divina. "Dei Verbum" 

Los impulsos escriturísticos cobraron impulso decisivo con León XIII, Pío X, Benedicto XV y más tarde Pío XII. Se paso de un excesivo apegamiento a la palabra material del texto a una penetración más profunda de los hechos y dichos de Dios como portadores de un mensaje de salvación para los hombres. Se propuso una interpretación desde un ángulo contextual y no meramente textual de la palabra escrita. 

2. Los nueve decretos. 

Decreto: es una decisión o un conjunto de decisiones que tienen un alcance práctico normativo o disciplinar. 

A) La actividad misionera de la Iglesia. 

La Iglesia debe insertarse en todos los grupos humanos respetando sus condiciones sociales y culturales. 

B) Vida y ministerio de los sacerdotes. 

Los sacerdotes, cooperadores de los obispos, son servidores de Cristo y de sus hermanos para la palabra de Dios, el don de los sacramentos y la constitución de la Iglesia. 

C) Renovación de la vida religiosa. 

Retornó a las fuentes evangélicas y participación en la vida de la Iglesia son las condiciones de vitalidad de las órdenes religiosas. 

D) La educación cristiana. 

Todo hombre tiene derecho a educación. La familia es la primera responsable. 

E) La misión de los obispos. 

Los obispos participan en el cuidado de todas las Iglesias. 

F) Formación de los sacerdotes. 

A toda la comunidad cristiana incumbe el deber de suscitar vocaciones. 

G) Apostolado de los seglares. "Apostolicam actuositatem" 

Los laicos tienen, por su unión con Cristo, deber y derecho de ser apóstoles. 

La vocación cristiana es por su misma naturaleza, vocación también para el apostolado. El deber y el derecho del seglar al apostolado deriva de su misma unión con Cristo Cabeza. Insertos por el bautismo en el Cuerpo Místico de Cristo, robustecidas por la confirmación en la fortaleza del Espíritu Santo, es el mismo Señor el que los destina al apostolado. Las circunstancias actuales piden un apostolado seglar mucho más intenso y más amplio. 

H) Las Iglesias Orientales Católicas. 

La variedad en la Iglesia no daña su unidad, sino que manifiesta su riqueza espiritual. 

I) El ecumenismo. "Unitatis Redintegratio" 

Promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos. 

Las primeras iniciativas nacieron de los protestantes. El impulso decisivo por parte católica vino de Juan XXIII, que en 1961 creó el Secretariado para la Unidad de los Cristianos. Frutos del movimiento ecuménico son: la revalorización católica de la lectura de la Escritura, la revisión de la Institución demasiado autoritaria y uniforme y el uso de obras escritas por teólogos protestantes. 

3. Las tres declaraciones 

Declaración: es la expresión de una etapa en la investigación y la aclaración. 

A) La libertad religiosa. 

La verdad no se impone más que por la fuerza de la verdad. 

B) Los medios de comunicación social. 

Prensa, cine, radio, TV, deben contribuir a la justicia y a la verdad. 

C) Las relaciones de la Iglesia con las religiones no - cristianas. 

La Iglesia mira con estima las demás religiones, porque contienen una parte de verdad. Rechaza toda discriminación racial o religiosa.

 

Relación de los documentos de Vaticano II clasificados por tipo y fecha:

  

Constituciones: 

  

Sacrosanctum Concilium
4 de diciembre de 1963 

Constitución sobre la Sagrada Liturgia  

  

Lumen Gentium
21 de noviembre de 1964  

Constitución dogmática sobre la Iglesia  

  

Gaudium et Spes
7 de diciembre de 1965  

Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual  

  

Dei Verbum
18 de noviembre de 1965  

Constitución dogmática sobre la divina revelación 

  

Declaraciones: 

  

Gravissimum Educationis 
28 de octubre de 1965 
Declaración cobre la educación  

  

Nostra Aetate 
28 de octubre de 1965 
Decreto sobre la relación de la Iglesia con las Religiones no cristianas  

  

Dignitatis Humanae 
7 de diciembre de 1965 
Declaración sobre la libertad religiosa 

  

Decretos: 

Inter Mirifica 
4 de diciembre de 1963 
Sobre los Medios de Comunicación Social  

Unitatis Redintegratio 
21 de noviembre de 1964 
Decreto sobre el Ecumenismo  

Orientalium Ecclesiarum 
21 de noviembre de 1964 
Sobre las Iglesias Orientales Católicas  

Presbyterorum Ordinis 
7 de diciembre de 1965 
Decreto sobre el ministerio y la vida sacerdotal  

Ad Gentes 
7 de diciembre de 1965 
Decreto sobre la acción misionera de la Iglesia  

Apostolicam Actuositatem 
18 de noviembre de 1965 
Decreto sobre el apostolado de los laicos  

Christus Dominus 
28 de octubre de 1965 
Decreto sobre el oficio pastoral de los Obispos en la Iglesia  

Optatam Totius 
28 de octubre de 1965 
Sobre la Formación Sacerdotal  

Perfectae Caritatis 
28 de octubre de 1965 
Sobre la Adecuada Renovación de la Vida Religiosa 

  

MENSAJES DEL CONCILIO A LA HUMANIDAD
7 de Diciembre de 1965</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>21. Vaticano II. 1962-1965. </p>
<p>El gran acontecimiento de nuestra Era Moderna en el ámbito de la Iglesia fue el Concilio Vaticano Segundo, convocado por el Papa Juan XXIII y seguido y clausurado por el Papa Pablo VI. </p>
<p>Se pretendió que fuera una especie de &#8220;agiornamento&#8221;, es decir, una puesta al día de la Iglesia, renovando en sí misma los elementos que necesitaren de ello y revisando el fondo y la forma de todas sus actividades. </p>
<p>Proporcionó una apertura dialogante con el mundo moderno, incluso con nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemáticas actuales y antiguas.<br />
Ha sido el concilio más representativo de todos. Constó de cuatro etapas, con una media de asistencia de unos dos mil Padres Conciliares procedentes de todas las partes del mundo y de una gran diversidad de lenguas y razas. </p>
<p>Papa Juan XXIII La reforma interior Paulo VI de la vida eclesiástica y la búsqueda de un camino nuevo para tratar de conciliar a los cristianos separados de la unidad católica de la Iglesia. Fue convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 y clausurado por el Papa Paulo VI en 1965. Se propuso actualizar la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma. Trató de la Iglesia, la Revelación, la Liturgia, la libertad religiosa, etc. Recordó el Concilio la llamada universal a la santidad. </p>
<p>El Concilio Vaticano II es el hecho más decisivo de la historia de la Iglesia en el siglo XX. </p>
<p>El Concilio se convocó con el fin principal de: </p>
<p>     - Promover el desarrollo de la fe católica.<br />
     - Lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles.<br />
     - Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo. </p>
<p>Tras un largo trabajo concluyó en 16 documentos, cuyo conjunto constituye una toma de conciencia de la situación actual de la Iglesia y define las orientaciones que se imponen. </p>
<p>Las características del Concilio Vaticano II, son Renovación y Tradición. </p>
<p>Los 16 Documentos del Concilio Vaticano II</p>
<p>1. Cuatro Constituciones. </p>
<p>Constitución: es un documento que posee un valor teológico o doctrinal permanente. </p>
<p>A ) La Iglesia, &#8220;Luz de las naciones&#8221;. &#8220;Lumen Gentium&#8221;. </p>
<p>La Iglesia es el pueblo de Dios, en el cual todos los cristianos son responsables y solidarios. María es madre en la Iglesia. </p>
<p>Nació de un deseo de la Iglesia misma para renovarse en su misión de salvación. En la constitución el Pueblo de Dios está presente en primer lugar; no interviniendo la jerarquía más que en segundo lugar y al servicio del primero. Todos misioneros, todos responsables. </p>
<p>La autoridad: un servicio. </p>
<p>El obispo: pastor querido por Cristo. </p>
<p>La colegialidad de los obispos: solidaridad y responsabilidad universales. </p>
<p>La Iglesia: comunión, institución, misión. </p>
<p>B) La Sagrada Liturgia </p>
<p>Oración litúrgica y sacramentos piden la participación activa de todos. </p>
<p>La renovación litúrgica se remonta hasta Pío X. Toma su base y prolonga la Encíclica de Pío XII &#8220;Mediador Dei&#8221; (1947) sobre la liturgia. Afirma que en la liturgia, Jesucristo mismo obra como sacerdote, unido a todos los bautizados. El fin esencial de la reforma litúrgica es obtener la participación activa de todos, la cual es &#8220;la fuente primera e indispensable donde los fieles deben obtener un espíritu verdaderamente cristiano&#8221;. La liturgia tiene una parte inmutable, la que es institución divina y otras partes sujetas a cambios que pueden variar en el curso del tiempo, incluso deben, si se han vuelto inadaptadas. (art. 21). El misterio Pascual es el corazón de la liturgia. La Constitución insiste sobre el lugar primordial que debe dársele a la Palabra de Dios. La Constitución revisó la liturgia de todos los Sacramentos. </p>
<p>C) La Iglesia en el mundo actual. &#8220;Schema XIII&#8221; - &#8220;Gaudium et spes&#8221;. </p>
<p>La comunidad cristiana se reconoce solidaria del genero humano y de su historia. Quiere salvar al hombre en su totalidad. </p>
<p>En esta Constitución la Iglesia ha querido hoy considerar al mundo en todas sus expresiones: cósmicas, humanas, históricas. Afirma que la Iglesia es solidaria, íntimamente solidaria con el genero humano. Constata que ante los formidables cambios que sacuden a este mundo, muchos hombres se interrogan. Afirma que se debe reconocer la &#8220;igualdad&#8221; fundamental de los hombres. Explica lo que la Iglesia puede hacer para ayudar a los hombres.<br />
 Aborda 5 problemas que cree urgente: </p>
<p>   1. la familia.<br />
   2. la cultura.<br />
   3. la vida económico - social.<br />
   4. la vida política.<br />
   5. vida internacional. </p>
<p>D) La Revelación Divina. &#8220;Dei Verbum&#8221; </p>
<p>Los impulsos escriturísticos cobraron impulso decisivo con León XIII, Pío X, Benedicto XV y más tarde Pío XII. Se paso de un excesivo apegamiento a la palabra material del texto a una penetración más profunda de los hechos y dichos de Dios como portadores de un mensaje de salvación para los hombres. Se propuso una interpretación desde un ángulo contextual y no meramente textual de la palabra escrita. </p>
<p>2. Los nueve decretos. </p>
<p>Decreto: es una decisión o un conjunto de decisiones que tienen un alcance práctico normativo o disciplinar. </p>
<p>A) La actividad misionera de la Iglesia. </p>
<p>La Iglesia debe insertarse en todos los grupos humanos respetando sus condiciones sociales y culturales. </p>
<p>B) Vida y ministerio de los sacerdotes. </p>
<p>Los sacerdotes, cooperadores de los obispos, son servidores de Cristo y de sus hermanos para la palabra de Dios, el don de los sacramentos y la constitución de la Iglesia. </p>
<p>C) Renovación de la vida religiosa. </p>
<p>Retornó a las fuentes evangélicas y participación en la vida de la Iglesia son las condiciones de vitalidad de las órdenes religiosas. </p>
<p>D) La educación cristiana. </p>
<p>Todo hombre tiene derecho a educación. La familia es la primera responsable. </p>
<p>E) La misión de los obispos. </p>
<p>Los obispos participan en el cuidado de todas las Iglesias. </p>
<p>F) Formación de los sacerdotes. </p>
<p>A toda la comunidad cristiana incumbe el deber de suscitar vocaciones. </p>
<p>G) Apostolado de los seglares. &#8220;Apostolicam actuositatem&#8221; </p>
<p>Los laicos tienen, por su unión con Cristo, deber y derecho de ser apóstoles. </p>
<p>La vocación cristiana es por su misma naturaleza, vocación también para el apostolado. El deber y el derecho del seglar al apostolado deriva de su misma unión con Cristo Cabeza. Insertos por el bautismo en el Cuerpo Místico de Cristo, robustecidas por la confirmación en la fortaleza del Espíritu Santo, es el mismo Señor el que los destina al apostolado. Las circunstancias actuales piden un apostolado seglar mucho más intenso y más amplio. </p>
<p>H) Las Iglesias Orientales Católicas. </p>
<p>La variedad en la Iglesia no daña su unidad, sino que manifiesta su riqueza espiritual. </p>
<p>I) El ecumenismo. &#8220;Unitatis Redintegratio&#8221; </p>
<p>Promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos. </p>
<p>Las primeras iniciativas nacieron de los protestantes. El impulso decisivo por parte católica vino de Juan XXIII, que en 1961 creó el Secretariado para la Unidad de los Cristianos. Frutos del movimiento ecuménico son: la revalorización católica de la lectura de la Escritura, la revisión de la Institución demasiado autoritaria y uniforme y el uso de obras escritas por teólogos protestantes. </p>
<p>3. Las tres declaraciones </p>
<p>Declaración: es la expresión de una etapa en la investigación y la aclaración. </p>
<p>A) La libertad religiosa. </p>
<p>La verdad no se impone más que por la fuerza de la verdad. </p>
<p>B) Los medios de comunicación social. </p>
<p>Prensa, cine, radio, TV, deben contribuir a la justicia y a la verdad. </p>
<p>C) Las relaciones de la Iglesia con las religiones no - cristianas. </p>
<p>La Iglesia mira con estima las demás religiones, porque contienen una parte de verdad. Rechaza toda discriminación racial o religiosa.</p>
<p>Relación de los documentos de Vaticano II clasificados por tipo y fecha:</p>
<p>Constituciones: </p>
<p>Sacrosanctum Concilium<br />
4 de diciembre de 1963 </p>
<p>Constitución sobre la Sagrada Liturgia  </p>
<p>Lumen Gentium<br />
21 de noviembre de 1964  </p>
<p>Constitución dogmática sobre la Iglesia  </p>
<p>Gaudium et Spes<br />
7 de diciembre de 1965  </p>
<p>Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual  </p>
<p>Dei Verbum<br />
18 de noviembre de 1965  </p>
<p>Constitución dogmática sobre la divina revelación </p>
<p>Declaraciones: </p>
<p>Gravissimum Educationis<br />
28 de octubre de 1965<br />
Declaración cobre la educación  </p>
<p>Nostra Aetate<br />
28 de octubre de 1965<br />
Decreto sobre la relación de la Iglesia con las Religiones no cristianas  </p>
<p>Dignitatis Humanae<br />
7 de diciembre de 1965<br />
Declaración sobre la libertad religiosa </p>
<p>Decretos: </p>
<p>Inter Mirifica<br />
4 de diciembre de 1963<br />
Sobre los Medios de Comunicación Social  </p>
<p>Unitatis Redintegratio<br />
21 de noviembre de 1964<br />
Decreto sobre el Ecumenismo  </p>
<p>Orientalium Ecclesiarum<br />
21 de noviembre de 1964<br />
Sobre las Iglesias Orientales Católicas  </p>
<p>Presbyterorum Ordinis<br />
7 de diciembre de 1965<br />
Decreto sobre el ministerio y la vida sacerdotal  </p>
<p>Ad Gentes<br />
7 de diciembre de 1965<br />
Decreto sobre la acción misionera de la Iglesia  </p>
<p>Apostolicam Actuositatem<br />
18 de noviembre de 1965<br />
Decreto sobre el apostolado de los laicos  </p>
<p>Christus Dominus<br />
28 de octubre de 1965<br />
Decreto sobre el oficio pastoral de los Obispos en la Iglesia  </p>
<p>Optatam Totius<br />
28 de octubre de 1965<br />
Sobre la Formación Sacerdotal  </p>
<p>Perfectae Caritatis<br />
28 de octubre de 1965<br />
Sobre la Adecuada Renovación de la Vida Religiosa </p>
<p>MENSAJES DEL CONCILIO A LA HUMANIDAD<br />
7 de Diciembre de 1965</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Y en Barcelona</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-367</link>
		<dc:creator>Y en Barcelona</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 19:13:27 +0000</pubDate>
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		<description>: Parroquia de S. Juan Maria Vianney
Last Updated by Rinascimento Sacro on Mar 24

Domingos a las 8.30 horas   
PARROQUIA DE SAN JUAN MARÍA VIANNEY (Barrio de Sants)
Carrer Melcior de Palau, 56, 08028 Barcelona</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>: Parroquia de S. Juan Maria Vianney<br />
Last Updated by Rinascimento Sacro on Mar 24</p>
<p>Domingos a las 8.30 horas<br />
PARROQUIA DE SAN JUAN MARÍA VIANNEY (Barrio de Sants)<br />
Carrer Melcior de Palau, 56, 08028 Barcelona</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Y en Iparralde</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-366</link>
		<dc:creator>Y en Iparralde</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 19:09:33 +0000</pubDate>
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		<description>Messes traditionnelles en France

Messes célébrées selon le Missel de 1962 avec l'accord des ordinaires des diocèses et/ou en application des Motu Proprio Ecclesia Dei &#38; Summorum Pontificum

dernière mise à jour: 7 septembre 2009


64 - Pyrénées-Atlantiques


1. BIARRITZ - 64200 
Chapelle du Braou : avenue du Braou (près de l'aéroport de Biarritz)
Messes: 1er dimanche du mois 11h30 (à vérifier)
Renseignements: 05 59 43 11 00</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Messes traditionnelles en France</p>
<p>Messes célébrées selon le Missel de 1962 avec l&#8217;accord des ordinaires des diocèses et/ou en application des Motu Proprio Ecclesia Dei &amp; Summorum Pontificum</p>
<p>dernière mise à jour: 7 septembre 2009</p>
<p>64 - Pyrénées-Atlantiques</p>
<p>1. BIARRITZ - 64200<br />
Chapelle du Braou : avenue du Braou (près de l&#8217;aéroport de Biarritz)<br />
Messes: 1er dimanche du mois 11h30 (à vérifier)<br />
Renseignements: 05 59 43 11 00</p>
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		<title>Por: Y en Nafarroa</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-365</link>
		<dc:creator>Y en Nafarroa</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 19:03:05 +0000</pubDate>
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		<description>SANTA MISA TRADICIONAL EN PAMPLONA
Todos los domingos a las 13:00 h. en la Iglesia de las MM.AA. Recoletas(Plaza de las Recoletas)

 CONTACTO
Para cualquier colaboración, duda o información referente a la celebración de la Santa Misa Tradicional en Navarra póngase en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico: benedicamusdomino.blog@gmail.com</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>SANTA MISA TRADICIONAL EN PAMPLONA<br />
Todos los domingos a las 13:00 h. en la Iglesia de las MM.AA. Recoletas(Plaza de las Recoletas)</p>
<p> CONTACTO<br />
Para cualquier colaboración, duda o información referente a la celebración de la Santa Misa Tradicional en Navarra póngase en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico: <a href="mailto:benedicamusdomino.blog@gmail.com">benedicamusdomino.blog@gmail.com</a></p>
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	<item>
		<title>Por: Los prejuicios</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-364</link>
		<dc:creator>Los prejuicios</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 18:59:48 +0000</pubDate>
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		<description>Lunedi, December 21, 2009 
Solemn Mass of Msgr Pozzo in Rome's Gesù e Maria Messa solenne di Mons. Pozzo nel Gesù di Roma e Maria 
by Gregor Kollmorgen da Gregor Kollmorgen 

 Guido Pozzo, segretario della Pontificia Commissione Ecclesia Dei, ha celebrato un solenne Messa di questa domenica presso la chiesa di Gesù e Maria (Gesù e Maria), la chiesa centric Corso di Roma, dove l'Istituto di Cristo Re festeggia il suo Messe Domenica in Roma. 

 Fonte: Cattolici Romani</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lunedi, December 21, 2009<br />
Solemn Mass of Msgr Pozzo in Rome&#8217;s Gesù e Maria Messa solenne di Mons. Pozzo nel Gesù di Roma e Maria<br />
by Gregor Kollmorgen da Gregor Kollmorgen </p>
<p> Guido Pozzo, segretario della Pontificia Commissione Ecclesia Dei, ha celebrato un solenne Messa di questa domenica presso la chiesa di Gesù e Maria (Gesù e Maria), la chiesa centric Corso di Roma, dove l&#8217;Istituto di Cristo Re festeggia il suo Messe Domenica in Roma. </p>
<p> Fonte: Cattolici Romani</p>
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		<title>Por: Los prejuicios</title>
		<link>http://alainzamorano.com/sin-fumata-blanca/#comment-363</link>
		<dc:creator>Los prejuicios</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 18:35:11 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://alainzamorano.com/?p=182#comment-363</guid>
		<description>Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias.
El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra.
Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.
Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del anciano y le preguntó:
- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?
- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado? - 
Pero claro que lo está.
Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.
Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.
- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?
- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.
El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho.
Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba.
En la tarjeta decía: "Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia"
"Un poco de Ciencia nos aparta de Dios. 
Mucha, nos aproxima"
Dr. Louis Pasteur
(Hecho biográfico ocurrido en 1892)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias.<br />
El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra.<br />
Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.<br />
Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del anciano y le preguntó:<br />
- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?<br />
- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado? -<br />
Pero claro que lo está.<br />
Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.<br />
Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.<br />
- Y&#8230; ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?<br />
- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.<br />
El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho.<br />
Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba.<br />
En la tarjeta decía: &#8220;Profesor Doctor Louis Pasteur<br />
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas<br />
Universidad Nacional de Francia&#8221;<br />
&#8220;Un poco de Ciencia nos aparta de Dios.<br />
Mucha, nos aproxima&#8221;<br />
Dr. Louis Pasteur<br />
(Hecho biográfico ocurrido en 1892)</p>
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