Alain Zamorano 





 

Archivo de Abril 2012

Abril 24 2012

Iñigo gogoan, justizia

Publicado por alain bajo Sin categoría

Escribo estas letras porque llevo varios días consternado por la muerte de “Pitu”. Algunos han querido unir la persona de Iñigo con una determinada ideología o lo que es peor con la militancia en un grupo concreto. Rodolfo Ares en su comparecencia dijo en repetidas ocasiones que no iba a permitir que algunos colectivos usasen lo acaecido para politizar la muerte de Iñigo, pero sin embargo es él mismo quien nombra muchas más veces en su intervención a ETA que al propio Iñigo. Durante toda la comparecencia, Ares intenta justificar por todos los medios la intervención de la Ertzantza, enalteciéndola muy por encima de lo que su actuación ha provocado, la muerte de Iñigo. Unos días más tarde, sale Azkuna a la palestra para decir que existe un grupo de aficionados del Athletic que han heredado la violencia utilizada por la Izquierda Abertzale. También da lugar una manifestación convocada por una plataforma bajo el nombre Iñigo Gogoan, con el fin de rechazar la violencia ejercida por la policía en memoria de Iñigo, en la que hay mucho de lo primero y poco de lo segundo. Para mí ha sido muy injusto ver relacionado todas estas intervenciones con el nombre de Iñigo.

Todavía recuerdo el primer día que te conocí, Pitu. Iván y tú salíais del ascensor buscando el lugar de la presentación del primer curso de Relaciones Laborales, estábamos un poco perdidos pero tuvimos 5 largos años para encontrarnos, en las clases, en la café, en los partidos de futbol 7 y así poder conocernos. Te recuerdo como una persona entusiasta, emprendedora y siempre con una sonrisa en la boca, daba igual que es lo que estuviéramos haciendo que era muy difícil borrar esa sonrisa de la cara. Eras un buscavidas, recuerdo que eran muchas las veces que llegabas con los anuncios de empleo de periódicos, “hemos encontrado un sitio donde pagan por hacer entrevistas…” o cuando estuviste trabajando haciendo declaraciones de renta, en fin buscando el chollo para currar. Como me gustaba cuando íbamos a ver las notas y lo que nos alegrábamos al haber aprobado aunque fuese con un 5.0, porque como bien decías, “el cinco punto cero me lo sube entero”. También recuerdo como nos engañaron a los dos cuando estábamos haciendo las prácticas en el Grupo Afer. Terminamos recogiendo firmas para Macua, pensando que nos iban a ofrecer un puesto de trabajo, menos mal que recogíamos una docena de firmas por la mañana y nos pasábamos la tarde en el parque de Doña Casilda. Cuantos viernes charlando en clase y en la café, soñando con el Athletic y otros tantos lunes palpando la realidad porque siempre no se podía ganar.

Hace ya unos años vino un amigo Donostiarra a ver un partido del Athletic, antes de que empezase el partido estuvimos tomando algo por Pozas, concretamente en la plazoleta que hay en la calle María Díaz de Aro con Licenciado Poza. Recuerdo sus palabras: “¡Joder que guapo tener un sitio así para tomar unos potes antes del partido, mucho ambiente, mucha gente!” Pues sí, así era y digo era, porque el pasado día 5 de abril lo profanaron. Allí fue donde cayó Iñigo, donde lo mataron.

Durante los últimos días hemos podido oír dos versiones, la versión oficial, dada por las personas que estaban en ese mismo momento en la misma plaza que Iñigo. Estos han relatado en medios de comunicación, radio, televisión, por medio de las redes sociales, lo que ellos vieron y vivieron aquella noche por eso la trato de oficial, porque ellos lo vivieron en primera persona. Por otro lado, hemos oído la versión “institucional”, de la Ertzantza, del consejero de Interior Rodolfo Ares. Estos últimos han querido disfrazar la muerte de Iñigo de diferentes formas. En un principio, que si no fue resultado de la carga, que había sido fruto de una pelea anterior con una porra extensible. Más tarde, que si la Ertzantza fue a abrir paso a una ambulancia que luego nunca llego, que si la Ertzantza fue recibida de forma hostil, con lanzamiento de objetos. Luego, se arresta a las dos personas que habían participado en la pelea citada anteriormente, que si no se encontraba en el lugar adecuado a la hora adecuada. ¡Que no, que no! ¡Que no nos duerman con cuentos de hadas! Iñigo no entendía de destinos, entendía de esfuerzo, de ilusiones, de trabajo, de alegrías, de sacrificio. De este modo estaba forjando su futuro, su vida, su destino. Con todos estos dimes y diretes pasan por alto la muerte de Iñigo Cabacas Liceranzu.

Estos que dan la versión “institucional” dicen que no se puede criminalizar a la Ertzantza, que es parte de su trabajo, que hay mucha presión… Perdónenme, pero se ha cometido un crimen, ¡alguien ha matado a Iñigo! Alguien dio la orden de cargar en aquel lugar a aquella hora. Alguien ha permitido que se sigan usando lanzadores de pelotas de goma. Algunos no atendieron la llamada de socorro de los amigos y personas que en ese momento se encontraban allí, incluso tratando a porrazos a quien les pedía ayuda. Todas estas cuestiones han provocado en mí, odio, miedo, inseguridad porque podía haber sido yo, porque podía haber sido cualquiera, porque me han robado momentos que podía haber pasado con “Pitu”. Alguien ha cometido un crimen, un asesinato. Tienen en sus manos hacer una investigación rigurosa, depurar responsabilidades, tienen en sus manos que no se criminalice a la Ertzantza. Solo pedimos JUSTICIA, pero por favor que sea como lo he escrito, en mayúsculas.

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