Alain Zamorano 





 

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Enero 30 2010

HAITI NOS HA DADO VIDA

Publicado por alain bajo Haiti

HAITI NOS HA DADO VIDA

Cómo vamos a abandonar a nuestros amigos en su necesidad

 

Estoy convencido de que la solución a la situación de Haití pasa por un esfuerzo concertado entre el pueblo y el gobierno de Haití con la ONU o quien le represente, en un gigantesco proyecto de globalización solidaria y sostenible. Pero al mismo tiempo es bueno adelantar el futuro que se sueña con sencillas realizaciones en el presente. Eso es lo que quiero contar: lo que hemos podido acompañar y aprender un grupo de vizcainos, de Portugalete, de la Zona Minera, y de Bilbao, que fuimos a Haití a colaborar con un pueblo, mejor, un poblado de haitianos, Arregy, con los que seguimos unidos.

Llegamos a Haití un mes de agosto del año 2000 visitando a un grupo de religiosas lauritas, que viviendo en República dominicana descubren que quien necesita de su presencia es el pueblo haitiano. Ese grupo de cuatro personas, ha sido para la población el elemento que les ha ayudado para comenzar a confiar más en ellos mismos, los unos en los otros, organizarse y arreglar sus conflictos. Nosotros de su mano, nos fuimos introduciendo en ese pueblecito situado al sur del pais con capital en Jacmel.

Nosotros estamos más motivados que muchos de los que lean estas páginas, hemos tenido la suerte de conocer a Agathe, Brank, Joven, Rothen, Mr Celius, Junique y tantos otros, que nos han invitado a sus casas, hemos escuchado sus penas, hemos cantado y festejado juntos, hemos rezado en su templo, hemos pensado proyectos juntos y nos hemos querido.

Y con ellos hemos ido creciendo como personas, unos y otros. Hemos tenido la ocasión de hablar juntos en esas tardes cálidas donde sudas sin moverte, de sus necesidades y aprender de sus prioridades, que no son las nuestras. Recuerdo cuando Mr Lecene nos decía en un pueblo donde no había ni agua, ni luz, ni escuela,… que lo primero que querían era la carretera, porque la carretera les traería vida. Y así comenzamos a construir juntos con porra y cincel, la curva peligrosa de la entrada a su pueblo. Con la carretera, se podría mover el mercado de legumbres, frutas… y habría vida

Con estas personas, hemos descubierto cómo tomaban conciencia y cómo se creaba un grupo de trabajo comunitario (auzolan), donde decidían juntos los pasos progresivos a ir dando para ir construyendo su poblado, desde la casa comunal, hoy escuela, hasta la traida del agua, las becas de estudios, los tanques de agua para las casas, los huertos comunitarios, el templo… y ahora el dispensario, el reparto a los necesitados y el trabajo con los organismos públicos.

Y nosotros mismos hemos aprendido mucho con ellos, hemos aprendido a saber que allí se come una vez al dia, como lo comprobamos un dia que íbamos de descanso con los jóvenes con un camión a rebosar, donde cantaban: “hoy vamos a comer dos veces”; hemos aprendido la importancia de hacer juntos aunque al comienzo sea más lento, hemos aprendido la fuerza que da la fe en la desgracia y el agradecimiento en la bonanza, hemos aprendido la alegría que da el hacer juntos participando todo el pueblo, hemos aprendido a que lo que hoy construimos y mañana se lo lleva un ciclón, pasado mañana podemos comenzar a reconstruir, hemos aprendido con qué poco se puede vivir, hemos aprendido lo que nos puede dar un sentido para vivir, …

Además, nuestra presencia en aquellas tierras de Haití, ha puesto en movimiento a nuestro alrededor un grupo amplio de personas, ilusionadas para escribir proyectos, para recoger medicinas, para pensar un desarrollo distinto, para sensibilizarnos a cerca de la necesidad de un mundo con iguales derechos para todos, como ciudadanos que somos de ese único mundo, …

Por nuestro pequeño poblado, han pasado varios huracanes, que nos han enseñado a hacer las cosas de otro modo para que la vez siguiente se pudieran defender mejor ante esos fenómenos de la naturaleza. También han pasado conflictos, de los que aprendemos tanto a hacer mejor las cosas la próxima vez como a perdonarnos, para seguir unidos.

Pero ahora por la capital y por Jacmel y por Arregy ha pasado un terremoto que ha destruido muchas cosas entre otras, muchas vidas y quizás muchas esperanzas. Y en Arregy muchas de las infraestructuras construidas estos años. Hemos llorado los muertos de esa tierra, Los dejamos en manos del Dios de la vida para que les de su Vida. Y nos ponemos manos a la obra para que sean los haitianos quienes tomen la iniciativa de reconstruir sus casas, su educación, su sanidad, su pais y que lo hagan a su modo, aunque nosotros lo hiciéramos de otra manera.

Gracias a ellos, nos sentimos más humanos, más unidos a toda la humanidad, en este caso gracias a la cultura afroamericana. Ellos nos han enseñado el valor de una dignidad que nadie se la puede arrebatar, incluso en medio de esta hecatombe. Si esto, ha sido posible vivir con personas normales de un pueblecito normal ¿por qué no va a ser posible vivirlo en otros muchos lugares de Haití? ¿por qué no va a ser posible en todo Haití? ¿Por qué esta tierra no puede ser un dia la casa de todos?

Manu Arrue sj

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